Niños, Jóvenes y Adultos plantando en donde sea posible hacerlo, o haciendo que plantar sea posible, eso se ha visto en decenas de lugares en los últimos años y particularmente en 2019, el año en que parece que la sociedad toda tomó conciencia de las consecuencias del cambio climático, y sobre todo de la que más nos golpeará de no tomar de manera urgente las medidas adecuadas, la escasez de agua para consumo humano.
En el Maule, ante el llamado del GAF, CENEU, Ciudad Eco Retornable, Liceo Abate Molina, Club del Árbol, Liceo Amelia Curbis, Ecotv Maule, Colegio Suyai de Maule, por nombrar algunas, han sido decenas , sino cientos de personas las que provistas de palas, chuzos, y otras herramientas, han concurrido a espacios públicos a Forestar Chile como se ha llamado la última campaña, todos poniendo de su parte, mientras la autoridad parece no inmutarse y se conforma con actos simbólicos, como pedirle al ejército que plante 100 mil árboles, los que si fueran una plantación serian poco más, poco menos de 80 hectáreas, todo suma es cierto, pero del gobierno central se esperaría más, mucho más.
Por otro lado están los gobiernos comunales, que por un lado aplauden y fomentan las forestaciones ciudadanas y por el otro ni se inmutan para permitir las mutilaciones a las que son sometidos los árboles urbanos, evitando con eso que hagan el trabajo extra que les estamos pidiendo, que nos ayuden a salvar el planeta, captando más y carbono. Así sumamos 2 por un lado y restamos 3 por el otro. De verdad hace falta repensar el ítem correspondiente a mantención de plazas, calles y parques, dense cuenta que ¡están perdiendo dinero! y de paso generando un daño casi irreparable al “buen vivir de las ciudades”. Mucho nos quejamos del vandalismo al que la ciudad es sometida, y la verdad es que el principal vándalo en lo que a arbolado urbano se refiere es la gestión municipal.
Los esfuerzos de forestación, urbana, periurbana y rural, no solo van de la mano con el necesario aumento en la capacidad de capturar/secuestrar carbono, sino también con la imperiosa necesidad de evitar la pérdida de agua, de hacer que esta infiltre y no se pierda en los desagües, o se convierta en ríos de barro, generando más erosión, necesitamos que infiltre, para de alguna manera lograr que esta aporte a los acuíferos.
El fin de semana llovió en Talca, y la verdad da algo de pena ver cuánta agua solo escurrió. Soy un declarado enemigo del pasto, este requiere mucha agua, y compite de manera con los árboles, pero más me estoy haciendo enemigo del tipo de cemento que hay en las calles, este sólo contribuye a favorecer la pérdida de suelo, disminuye la infiltración de agua y termina generando ciudades cada vez más secas. Por eso si al mejorar su casa, piensa en una terraza, procure que el agua lluvia que pueda caer en esta infiltre, que no escurra, necesitamos el agua en el suelo no en las calles, espero que lo mismo piense la autoridad, y diseñemos ciudades que permitan a la naturaleza fluir.
16.09.2019
No hay comentarios:
Publicar un comentario