Soy fanático de la lechuga, hasta el día de hoy exploto, digo tuesto, cochayuyo, como brócoli, alcachofa, espárragos, coliflor, repollo, achicoria, apio, rábanos, ají cacho e cabra y cristal. Me gustan las naranjas, las peras, a veces las frutillas, disfruto de las sandias, los melones, los duraznos con o sin vino. No soy muy bueno para la palta, prefiero una tostada con margarina; También me encantan los porotos, las lentejas, los garbanzos las habas, y las arvejas, ni hablar del choclo. Comía “harto pasto” y ya de mayor más aún y no porque hagan bien para la salud, porque me gustan y algunas de las nombradas por ejemplo el brócoli y la coliflor las como de adulto las empecé a valorar cuando descubrí el aceite de oliva, el consumo porque me gusta y no porque haga bien. Mi más reciente gusto es la rúgula y me permito recomendar la coliflor a la parrilla, se acordaran de mí.
Recuerdo, aromas, texturas, colores, tamaños, vuelvo de esos recuerdos y día a día, temporada tras temporada me estrello con la dura realidad de que muchas de las frutas y verduras señaladas han perdido su natural sabor, es más la palta no tiene aroma, el apio tampoco, el rábano no pica, la palta solo es cremosa (una margarina verde), venden ¡ají que no pica!, las hojas interiores del apio esas amarillas y amargas, ahora son sólo amarillas. Cuesta encontrar “esos sabores, cuesta sentir esos aromas”, aunque reconozco que este año tuve suerte y encontré membrillos con aroma a membrillo. En general salvo que sea cultivado en una huerta en casa o lo compres como “orgánico” el tomate no es jugoso y no tiene ese “hermoso aroma” que solía tener.
No sé si están de acuerdo con lo dicho, sino pregúntenle a sus padres, tíos, abuelos como eran las frutas y verduras en su infancia, juventud o adultez, creo me darán la razón, no saben a nada.
Una cosa es que con el tiempo los gustos se modifiquen y con el intercambio y mezcla de sabores que da la inmigración, se complejicen y en hora buena que así sea, pero otra cosa es que en un país que entre sus tantas vocaciones, tiene la agricultura, frutas y verduras se hayan puesto fomes, algunas literalmente ya no saben a nada.
Algunas explicaciones a tamañas afirmaciones: El cambio climático es una de las cosas que de seguro tiene responsabilidad en esto, “este incide en factores como el clima extremo, el estrés hídrico, aumento de CO₂ y la proliferación de plagas”, todo muy técnico y multifactorial por lo que solo los enuncio.
La globalización ha cambiado drásticamente la dinámica de la producción agrícola. Hoy en día, es común encontrar frutas y verduras de cualquier parte del mundo en nuestras tiendas, independientemente de la temporada. Aunque esto proporciona una amplia variedad, también significa que muchas de estas frutas y verduras son “cortadas verdes” para así soportar las largas distancias que deben recorrer para llegar a destino.
Pero no todo está perdido, cerezas y frutillas tienen sabores y colores intensos, muy distintas a las de hace 30 o más años, además la producción orgánica, más cara eso sí, recupera muchos de esos sabores y texturas para quienes los extrañamos y también para las generaciones nuevas, muchas amigas de lo rápido y otras tantas que ven ellas una natural y sana forma de alimentarse, más allá de las que vienen en cajas y latas de conserva.
Pd.- Chat GPT ayudó

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