Quienes rozamos los cincuenta seguramente recordaremos que a mediados de agosto empezaba y empieza la aparición de los primeros brotes en árboles y vegetación en general, siendo esto la primera manifestación del “renacer de la vida” como muchos le dicen a la primavera. Poco después de ello empezaba el revolear de los san juanes, esos coleópteros “robustos” de color café, verdoso o con manchas en sus alas, que llegaba a las luces de nuestras casas, a los faroles de las calles, en un acto cuasi suicida en busca de la luz. Junto a ellos los primeros pololos pululando entre las flores y ramas, las chinitas en lo suyo. Luego de ello venían poco a poco otros herbívoros, saltamontes, mariposas, matapiojos, abejas, hormigas y por cierto moscas.
Recuerdo que desde agosto y hasta fines del verano, recolectaba y cazaba insectos, creo que hice 2 insectarios sin tener idea de lo que estaba haciendo, hasta que en tercero medio conocí a un gran amigo que llevaba muchos años coleccionando insectos, ahora reflexiono y pienso que Mauro no nació sino que eclosionó, el me enseño de insectos y de lo que significaba que en agosto y no en septiembre empezara la primavera, el renacer de la vida , la eclosión de las pupas de los escarabajos, a aparición de los brotes y posterior eclosión de otros grupos de insectos que poco a poco llenaban nuestros patios y calles de vida.
Hoy ya bien entrada la primavera poco y nada de insectos he visto, lo que me recuerda que “cuarenta y tantos” años atrás se empezaba a hablar de las evidencias de un cambio en nuestro planeta, bueno de varios, demográfico por cierto, pero también del más nefasto de todos, el cambio climático. Al mismo tiempo en que las evidencias e intentos de parte de la comunidad científica por hacernos entrar en razón sobre los efectos de la hoy crisis climática, las ciudades empezaron a densificarse más y más, empleando cada pedazo de suelo disponible para construir casas, edificios y carreteras y cuanto este suelo empezó a faltar miraron hacia los campos para satisfacer, el hasta hoy déficit habitacional, este proceso fue en favor del cemento, concreto, asfalto y áridos de los más variados gramajes y en desmedro de las riveras de ríos, de la vegetación y de la diversidad, favoreciendo aún más los naturales procesos erosivos, al mismo tiempo que poco a poco el agua empezaba escasear.
La crisis climática está afectando cada vez con más fuerza a diversas partes del planeta, a cada lugar según su ubicación en el globo parece tocarle una parte de la crisis a la medida, sequía, inundaciones, olas de calor extremas, lo que cambia la disponibilidad de alimentos y agua para la población, primero siempre, la más vulnerable y en el mediano plazo, a todos. Sin embargo parece que obviamos que el primer perjudicado con la crisis es el ecosistema, mismo del que parece pensamos no pertenecemos, plantas y animales recienten los cambios mucho antes que los seres humanos, desaparece la hierba buena y damos paso a malezas, desaparecen mariposas y nos quedamos con las moscas, desaparece la diversidad y en el futuro puede que desaparezca la humanidad.
La lucha contra la crisis se da a nivel de gobiernos, corporaciones (unas más que otras), ONGs, todos buscan la manera de restablecer los equilibrios, migrando a energías renovables, disminuyendo la dependencia de los combustibles fósiles, empleando mejor el agua o buscando fuentes alternativas a las fuentes de agua a dulce para los procesos industriales, forestando , reciclando, reutilizando, al menos gran parte del mundo occidental parece estar comprometido en ello, y quiero pensar que Oriente también está en la pelea, sin embargo el daño sabemos es acumulativo, yo diría hasta degenerativo. Los grandes esfuerzos están en marcha y pareciera que poco y nada puede hacer el hijo de vecino, sin embargo creo no es tan difícil de pensar que un esfuerzo mancomunado de cada uno de nosotros así como el trabajo conjunto de las hormigas , puede ayudar a al menos mitigar la crisis, seamos conscientes con el uso del agua, no la botemos, tratemos que infiltre, no botemos basura plástica en las calles, compostemos, etc., es mucho lo que de manera individual podemos hacer a la espera que uno de los primeros indicadores de que la lucha contra la crisis climática se manifieste, la vuelta de ellos, los insectos.
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