Estas últimas semanas se han incrementado las “podas climáticas” esas que hacen en cuanto árbol crean podría afectar el tendido eléctrico u otro bien, público o privado de los ciudadanos, y nada que hacer al respecto, la percepción de riesgo es relativa, diría el Ex Senador Navarro. Percepción que con la cercanía de eventos climatológicos, como lluvias y viento o viento con lluvia aumenta.
Ante tal percepción el que paga los platos rotos es ese árbol que con cariño plantamos en el jardín, ese al que nos acercábamos cuando el calor golpeaba más de lo soportable; ese árbol en que quizá más de una vez nos apoyamos para descansar; ese árbol en que nos escondimos cuando jugamos a las escondidas con un hijo, sobrino, nieto o hasta con la mascota.
Ese árbol que está en nuestro ante jardín o justo fuera de él que creció más de lo que alguna vez pensamos, cuyas raíces se extendieron más allá de lo debido, bajo las aceras, bajo nuestras casas, bajo la linda terraza, en fin bajo la inversión de la vida. Árbol cuyas ramas cruzaron los límites del lugar dónde vivimos, que obstruye cables, aunque con tanto cable en desuso más bien el este el que obstruye al árbol. Pienso y si en una de esas quitáramos los cables en desuso, ¿habría menos presión sobre los que si se necesitan?, algo me dice que sí.
Ese árbol que plantamos sin saber que el tipo de suelo donde lo ubicaríamos no era el adecuado y que hoy debe morir. Una canción que dice “como pretenden que yo que lo crie de potrillo clave en su pecho un cuchillo…”, la verdad no recuerdo como termina la historia, pero feliz no es el final. La traigo a colación porque bien podría ser “como pretenden que yo que lo crie de plantita, clave en su tronco una espada porque el municipio, marido, esposa compañía eléctrica lo ordenó”. Al menos a mí me pasaría algo así, pero manda el bien superior, el O2 parece no lo es.
Tenemos más apego a nuestros electrodomésticos y aparatos tecnológicos, una lavadora también lo es, los escogemos con detalle, vemos cómo funcionan, cuanta energía gastan, que beneficios nos dan, sabiendo que son finitos, que la obsolescencia programada o las modas los dejarán obsoletos. ¿queda obsoleto un árbol?, por lo dicho anteriormente parece que sí, también son presa da las modas, recuerdo que años atrás en el centro de Talca, les dio con los tuliperos, que a su vez reemplazaron a las acacias, y al parecer hoy la moda es el cemento y los árboles mutilados.
Las funciones de un árbol no conocen de obsolescencia, hasta muerto es un ecosistema en sí mismo, pero pasada una cantidad de años, dependiendo de la especie, para las ciudades, para las poblaciones, para las casas estos dejan de tener utilidad, dejan de ser lindos, se ponen sucios, aunque el sucio en realidad es el dueño de casa.
Algo similar pasar con los árboles en los jardines y ante jardines de muchos de nosotros escogemos el árbol por “lindo”, porque da frutos, casi nunca por los beneficios ambientales –ecosistémicos- que estos nos brindan sin considerar y quizá sin siquiera ser capaces de comparar un árbol con otro, lo plantamos, como dije, por lindo o porque un amigo o la CONAF lo regaló.
De verdad entiendo al vecino que no le quedó otra más que sacar el árbol de su jardín y como todo se paga en la vida, el hoyo que este dejó le recordará por un buen tiempo que debió escoger mejor el ejemplar; siempre será bueno plantar árboles, por lo lindo, por los beneficios o simplemente porque quisimos tener uno, pero sorprende que hoy habiendo tanta información, escojamos y cuidemos mal nuestros árboles.
Estos días vi varios jardines y veredas donde podaron o cortaron sus árboles, muchos por la poda climática, otros por el daño que están haciendo, otros por las mejoras en la red vial y espero de alcantarillas, otros la verdad no entiendo porque y espero pronto que pronto estos sean repuestos, al menos considerando la profundidad del suelo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario