Mi experiencia personal
En mi jardín, donde no tengo césped (no me gusta y, además, consume demasiada agua), riego árboles y arbustos como rosales, un pequeño limonero, un boldo y cactus. Mi rutina es sencilla: en las semanas finales de la primavera y dependiendo de como hayan estado las lluvias de invierno, riego cada 15 días, uso una manguera o una regadera, intentando que el agua llegue directamente a las raíces sin formar charcos ni barro. Aprovecho estas mañanas para pensar o compartir momentos con Pecki, mi perrita.
Regar puede ser terapéutico, pero también exige conciencia. Cada especie tiene necesidades diferentes. Aunque no tengo cálculos exactos de los centímetros cúbicos requeridos para cada planta, intenté estimar cuánto consume mi jardín. Si tuviera césped, su riego diario requeriría alrededor de 224 litros, considerando que mi patio mide 8 x 4 metros y el césped necesita 7 litros/m² (Pablo García-Chevesich). Esto equivale a llenar más de un tambor de agua grande cada día, algo insostenible en nuestra situación actual.
El impacto del césped
El césped es el mayor consumidor de agua en áreas verdes. Según Pablo García-Chevesich, en zonas mediterráneas como el centro de Chile, puede requerir hasta 7 litros/m² al día durante los meses de calor. Esto explica por qué los parques públicos gastan grandes cantidades de agua, muchas veces regando de manera ineficiente, incluso sobre el asfalto.
Por otro lado, mi jardín es menos demandante porque está compuesto de especies como cactus, boldos y romeros. Estas plantas no solo embellecen el espacio, sino que también cumplen funciones prácticas: del romero, por ejemplo, saco ramas para alejar gorgojos o para los asados, donde el vacuno queda delicioso con su toque aromático.
Una reflexión final
Riegue con conciencia. Aunque los últimos años han traído lluvias cercanas a lo normal, seguimos en sequía. Cada gota cuenta, no solo para nuestros bolsillos, sino también para el medio ambiente. Pensemos en alternativas sostenibles para cuidar nuestros jardines y áreas públicas sin comprometer el futuro del agua. Jardines xerofíticos, compuestos por suculentas y plantas nativas, son una opción que planeo implementar en 2025 para seguir disfrutando de mi espacio verde, pero de una manera más amigable con el entorno.
Pd.- ChatGPT es mi copiloto

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