viernes, 10 de enero de 2025

El Acuerdo de París: reflexiones para un cambio necesario


Es el acuerdo multilateral más grande de la historia, firmado por 195 países de un total de 196. Su objetivo principal es limitar el calentamiento global a "muy por debajo de 2 °C, preferiblemente a 1,5 °C", en comparación con los niveles preindustriales. Me refiero al Acuerdo de París, sobre el cual he escuchado decir a algunos que ha fracasado. Pero, ¿de verdad ha fracasado?

Hoy, 10 de enero, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que 2024 fue el año más cálido jamás registrado, con temperaturas que superaron en cerca de 1,55 °C los niveles preindustriales. El valor de referencia de la era preindustrial, estimado en una media cercana a los 13 °C, fue ampliamente superado. Según la OMM, “Es probable que hayamos vivido el primer año natural en el que la temperatura media mundial ha superado en más de 1,5 °C la media del período 1850-1900”.

 

State of the Global Climate 2024

Bajo esta premisa, podría decirse que el Acuerdo de París ha fracasado. Pero como no podemos cambiarnos de planeta para estropear otro, hay que ver el vaso medio lleno. En estas líneas, quiero agrupar información y reflexiones “en verde”.

El cumplimiento del Acuerdo de París supone la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales han sido sinónimo de desarrollo durante los últimos 150 años. Lograr esta disminución requiere lo que se conoce como “aumento de la ambición climática”, expresada a través de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés). En Chile, algunas NDC consideran el manejo y recuperación de 200 mil hectáreas de bosques nativos para 2030, una meta que, según entiendo, está en duda. Me pregunto: ¿Por qué no se incorporan las plantaciones forestales de rápido crecimiento? También se incluyen objetivos de eficiencia energética e inversiones en energías renovables. En este sentido, Chile aspira a que, para 2050, el 100% de su matriz energética provenga de fuentes como la hidroeléctrica, geotérmica, eólica y solar. En la actualidad (2023-2024), el país ha alcanzado ya el 50% de esta meta.

Chile es una de las naciones que han honrado medianamente bien el acuerdo, junto con Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Costa Rica, Reino Unido, Francia, Alemania y Canadá. En contraste, Australia, Brasil, India y China están entre las naciones que, por diversos motivos, no han cumplido con el acuerdo. Lamentablemente, la lucha contra el cambio climático es un juego de cara o cruz entre quienes cumplen sus compromisos y quienes no pueden o no quieren hacerlo.

El cumplimiento del Acuerdo de París varía considerablemente según las capacidades económicas y demográficas de cada nación. Costa Rica, a pesar de ser un país pequeño y con recursos limitados, ha demostrado un compromiso ejemplar. En contraste, Australia, una economía desarrollada con mayores recursos, no ha cumplido plenamente con sus compromisos. Esto sugiere que, más allá del tamaño o la riqueza de un país, otros factores como la voluntad política, las prioridades nacionales y las presiones de intereses económicos influyen en el nivel de cumplimiento.

Razones para no cumplir

Un factor a considerar es el tamaño de las economías, que generalmente está relacionado con la cantidad de emisiones que producen. Sin embargo, los esfuerzos de países con economías más pequeñas podrían no ser suficientes para compensar las emisiones de países altamente industrializados o muy grandes, como China, India, Rusia y particularmente Estados Unidos. Este último ha sido, durante décadas, una de las mayores potencias contaminantes, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial.

La postura política y económica de las principales potencias emisoras también juega un papel crucial. Por ejemplo, el regreso de Donald Trump al poder en Estados Unidos, conocido por su negación del cambio climático y su retiro del acuerdo durante su primer mandato, representa un desafío significativo. Como una de las mayores economías y emisores de gases de efecto invernadero, la falta de compromiso de Estados Unidos tiene un impacto desproporcionado en los esfuerzos globales. Esto se agrava con las políticas ambientales de su administración, que priorizan intereses económicos sobre la sostenibilidad. Su postura podría influir en otras naciones y obstaculizar los avances hacia las metas climáticas.

También influyen factores como la dependencia de combustibles fósiles y la capacidad para avanzar en la transición energética. Además, la falta de voluntad política, a menudo influenciada por el lobby y los intereses de industrias contaminantes, representa un obstáculo significativo. Aunque firmar el acuerdo implica un reconocimiento de la crisis climática, Estados Unidos es el único país que no ha ratificado el acuerdo, lo que refleja una negación persistente del cambio climático antrópico.

Esta reflexión en verde se escribe mientras incendios forestales devastan vastas zonas de California. Este es solo uno de los muchos ejemplos de cómo el cambio climático y el calentamiento global nos afectan directamente. Sin embargo, a pesar de la evidencia, hay quienes siguen negando lo que ocurre y las razones detrás de ello, aportando poco o nada a las soluciones o la mitigación.

Solo con cooperación internacional, mayor ambición climática y un reconocimiento sincero de nuestra relación con la naturaleza podremos avanzar hacia el cumplimiento de los compromisos de Parí

No hay comentarios:

Publicar un comentario