Un ejemplo de esto es la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París durante las administraciones de Donald Trump, lo que representa un retroceso significativo en los esfuerzos globales por limitar el calentamiento a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales. El Acuerdo de París, firmado en 2015, se consideró un hito histórico al unir a casi todos los países en un compromiso colectivo para reducir las emisiones. Sin embargo, la salida de uno de los mayores emisores de CO2 del mundo envió y envía un mensaje negativo y debilitó la confianza en la colaboración internacional.
Bajo la administración de Trump, Estados Unidos también implementó e implementará políticas que favorecieron e favorecerán a la industria de los combustibles fósiles, promoviendo el petróleo y el carbón como pilares de su economía. Estas decisiones no solo obstaculizaron el desarrollo de energías renovables no convencionales (ERNC) como la solar y la eólica, sino que también contribuyeron a mantener altos los niveles de emisiones. Las ERNC son esenciales para la transición hacia una economía baja en carbono, ya que ofrecen alternativas sostenibles que pueden satisfacer las necesidades energéticas sin comprometer el futuro del planeta.
El costo de estas decisiones políticas trasciende las de la denominada primera potencia mundial. Cuando una potencia como Estados Unidos daña la confianza en los acuerdos climáticos y frena el desarrollo de tecnologías limpias, afecta a todo el mundo. Pero también es cierto que estas decisiones pueden revertirse, y la reactivación del compromiso estadounidense bajo administraciones posteriores demuestra que la voluntad política es crucial. Ahora, con el regreso de Trump a la presidencia, se está develando de manera radical la dirección que tomará Estados Unidos en cuanto a sus compromisos climáticos y el impulso de las energías limpias.
En este Día Internacional de la Reducción de Emisiones de CO2, es importante recordar que el cambio comienza tanto a nivel global como individual. Mientras los países deben comprometerse con metas más ambiciosas y seguir fomentando las energías limpias, también los ciudadanos pueden exigir rendición de cuentas y adoptar prácticas sostenibles en sus vidas diarias.
El futuro del planeta depende de la acción conjunta. Aunque el camino es largo y lleno de desafíos, cada pequeño esfuerzo cuenta. Las energías renovables, la reducción del consumo de plásticos, el uso de transporte público y el apoyo a políticas climáticas son solo algunas formas de contribuir. El Acuerdo de París sigue siendo un faro que guía los esfuerzos mundiales, pero es responsabilidad de todos asegurarnos de que ese faro no se apague.
Hoy, como cada 28 de enero, la reflexión es clara: debemos actuar ahora para garantizar un mañana. La lucha contra el cambio climático no admite más demoras, y este día nos recuerda que cada decisión cuenta.
Consejos prácticos para reducir las emisiones de CO2
Si bien las políticas gubernamentales y los compromisos internacionales son cruciales, las acciones individuales también juegan un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. Aquí te dejamos algunas formas en las que todos podemos contribuir a reducir nuestras emisiones de CO2:
1. Optemos por transporte sostenible: Utilicemos el transporte público, comparte vehículos o, cuando sea posible, caminemos o usemos la bicicleta. S, políticas públicas mediante, los dueños de vehículos debieran considerar cambiar a uno eléctrico o híbrido, que emite menos gases contaminantes.
2. Reduzcamos el consumo de energía: Apaguemos los dispositivos electrónicos cuando no los estés usando, cambia a bombillas LED de bajo consumo y mejora el aislamiento de tu hogar para reducir la necesidad de calefacción y aire acondicionado.
3. Apoyemos las energías renovables: Si tenemos la opción, elijamos un proveedor de energía que utilice fuentes renovables, como solar, eólica o hidroeléctrica. Sé en eso Chile es imposible. También podemos considerar instalar paneles solares en tu hogar.
4. Consumamos de manera responsable: Optemos por productos locales y de temporada, y reduce el desperdicio de alimentos. La producción y transporte de alimentos generan grandes cantidades de CO2, especialmente si consumimos productos importados y fuera de temporada.
5. Reciclemos y reduzcamos el uso de plásticos: Evitemos plásticos de un solo uso y elige productos reciclables o reutilizables. El plástico no solo contamina los océanos, sino que también requiere grandes cantidades de energía para su producción.
6. Apostemos por la eficiencia energética: Cuando adquieras electrodomésticos, elige aquellos con alta eficiencia energética (A++ o superior). También puedes instalar termostatos inteligentes que optimicen el uso de energía.
7. Plantemos árboles: Los árboles absorben CO2 y ayudan a mejorar la calidad del aire. Participa en actividades locales de reforestación o considera plantar árboles en tu propio jardín o entorno.
8. Seamos conscientes de tus hábitos de consumo: Compremos menos productos de "usar y tirar" y opta por aquellos que sean duraderos y sostenibles. Cuanto más reducimos nuestra demanda, menos recursos naturales se extraen y menos emisiones se generan.
9. Eduquemos y compartamos: sobre la importancia de reducir las emisiones de CO2 con tu familia, amigos y colegas. Cuantas más personas se unan al esfuerzo, más rápido se lograrán cambios significativos.
10. Exijamos acción política: Participa activamente en las decisiones políticas relacionadas con el cambio climático. Votemos por representantes que apoyen políticas sostenibles y que se comprometan con los objetivos climáticos internacionales.
ChatGPT condujo y yo fui su copiloto

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