domingo, 23 de marzo de 2025

Cambio de Hora


Es un clásico por estas fechas: nos avisan con un mes de anticipación, y a medida que la fecha se acerca, comenzamos a opinar sobre la pertinencia de seguir con una tradición que lleva más o menos 55 años: el ritual de cambiar la hora, una más, una menos, según sea hacia el horario de verano o de invierno. 

Los que saben, científicos y estudiosos del tema (neurocientíficos, entre otros), dicen que no deberíamos jugar con nuestro reloj biológico y que lo ideal sería tener un solo horario para todo el país, salvo, claro, para los territorios insulares, como Rapa Nui. En esta pasada, corresponde retrasar los relojes en una hora, lo que nos acerca un poco más a la hora que nos correspondería: GMT -4. Sin embargo, deberíamos estar en GMT -5, la misma zona horaria de países como Perú. 

55 años de cambios en el huso horario: toda mi vida ha estado marcada por esta normativa. Y respetando a quienes sufren los efectos, debo admitir que nunca me ha afectado, o al menos no me he dado cuenta. Los científicos han documentado trastornos, más o menos severos, atribuibles a estos ajustes. Recomendable es leer el artículo ¿Cuál es el impacto de los cambios de horario en nuestra salud? La importancia de una buena higiene del sueño. Y todos los años se suma más y más evidencia en favor de mantener solo un huso horario en Chile, sin embargo insistimos en algo que se sabe no corresponde en una porfía digna de esos muñecos que se mueven de un lado para otro sin entender por qué. 

Así que, con toda esta evidencia científica a favor de que este debería ser el último cambio de hora en Chile, ¿por qué seguimos con esta medida? La respuesta es clara: la política. La política, muchas veces, no decide con la técnica ni la ciencia en la mano, sino basándose en intransables principios, estamos llenos de proyectos de ley que no avanzan por sus intransables principios, o ya olvidaron la ley que mejora las pensiones. Es más, hasta se hacen consultas populares para que sea la gente la que decida ¿a qué hora sale y se esconde el sol?, en un valorable ejercicio democrático pero que no es más que lavarse las manos, los pies y otras partes ante la incapacidad de escuchar y entender a la ciencia. 

Y si tanta evidencia existe, con datos, ejemplos, y papers que avalan una decisión tan sencilla, ¿por qué seguimos con una medida que data de tiempos en los que el sistema eléctrico era inestable? No, no me refiero al apagón de hace un par de semanas (negligente, asfixiado por la burocracia y las luchas entre comunidades y grupos de presión, especialmente ambientalistas). Hablo del apagón de 1970, cuando esta medida se originó como respuesta a la sequía y con la intención de ahorrar electricidad, jugando con los relojes para tener más claridad en las mañanas o tardes. ¿Qué sentido tiene hoy en un país y un mundo totalmente eléctricos? Ninguno. 

Ojalá algún día entiendan que "políticos y científicos unidos, jamás serán vencidos".

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