domingo, 30 de marzo de 2025

Mirando hacia las estrellas, dejando huellas en la Tierra

¿Qué hace que los seres humanos miremos al cielo? Algunos buscan respuestas, otros se maravillan con la inmensidad del universo, unos intentan comprenderlo y otros simplemente buscan escapar de nuestro planeta.

Mientras una pequeña pero poderosa parte de la humanidad sueña con colonizar Marte, en la Tierra seguimos esperando que arreglen una cañería o que la lluvia limpie el aire. Miles de millones de dólares quemados en la conquista del espacio, en un intento de huir de un destino del que, paradójicamente, no podemos escapar. Y para ello, nos valemos de un medio de transporte altamente contaminante: los cohetes espaciales.

Todos los sistemas de transporte contaminan, salvo los que dependen de la tracción humana o animal. Motocicletas, automóviles, buses, camiones, aviones, barcos, cohetes espaciales… incluso los bélicos. Pero cuando hablamos de exploración espacial, cabe preguntarse: ¿cuánto contaminan realmente los lanzamientos y qué se hace para mitigar ese impacto?

📌 Cada año, los lanzamientos de cohetes expulsan alrededor de 1.000 toneladas métricas de carbono negro a la estratosfera. (Wired)

La contaminación de la carrera espacial, pasada y presente, no se limita a los gases liberados en la atmósfera. También incluye los restos de pruebas fallidas que caen a la Tierra como una lluvia de escombros, la basura acumulada en el espacio y los miles de satélites fuera de servicio que orbitan nuestro planeta.

📌 Desde el lanzamiento del Sputnik-1 en 1957, se han enviado al espacio más de 30.000 cohetes.

Décadas atrás, la carrera espacial se centraba en poner un ser humano en órbita, luego en llegar a la Luna, hasta que, finalmente, alguien plantó una bandera en su superficie. Hoy, la obsesión es Marte, con escalas en la Luna, y el turismo espacial se está convirtiendo en una tendencia que amenaza con multiplicar el impacto ambiental.

📌 Según la Agencia Espacial Europea (ESA), hay alrededor de 900.000 objetos de entre 1 y 10 cm orbitando la Tierra, y unos 34.000 mayores a 10 cm.

Es fácil dejarse llevar por la fascinación de un lanzamiento espacial, pero ¿qué vemos más allá del cohete? Estelas de gases que contienen carbono negro, óxidos de nitrógeno y perclorato de sodio, componentes altamente dañinos para la atmósfera. A diferencia de los automóviles, que contaminan en la superficie, los cohetes atraviesan la atmósfera y afectan directamente la capa de ozono.

Por ahora, ni Elon Musk, ni Jeff Bezos, ni Richard Branson han hablado en serio sobre cómo compensan estas emisiones. Quizás estén financiando la reforestación de miles de hectáreas, o quizás simplemente no les importe.

📌 Los cohetes espaciales emiten carbono negro, óxidos de nitrógeno y aluminio, además de generar basura espacial. (BBVA)

Desde el espacio, podemos anticipar tormentas, mejorar nuestras comunicaciones y entender mejor el planeta. Pero también podemos ver bosques arrasados, océanos enfermos y un aire cada vez más contaminado. Si la carrera espacial nos ha dado la capacidad de mirar la Tierra desde lejos, tal vez sea hora de mirar con más responsabilidad lo que dejamos atrás.

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