miércoles, 14 de mayo de 2025

Chile en Sobregiro Ecológico

 

Las personas no aportamos nada a los ecosistemas.
Solo gastamos.
Somos los más grandes consumidores… y, sin embargo, nadie nos consume.

— Mägo de Oz

Una familia con un presupuesto mensual de 100, pero que gasta 150, se ve obligada a endeudarse cada mes para cubrir la diferencia. Muchas veces recurre al sobregiro de su cuenta corriente, que no es más que seguir gastando aunque ya no quede plata en la cuenta. El banco lo permite, claro, pero después cobra intereses por haber prestado ese dinero de forma automática. Por triste que parezca, esta situación es más común de lo que uno piensa.

Lo curioso —o lo preocupante— es que esta lógica de gastar más de lo que se tiene no solo se repite en muchas casas, sino también en países enteros. Se gasta, se pide prestado, se pagan intereses, y se sigue como si nada. Como si vivir al debe fuera parte del paisaje.

Así como en el ámbito financiero el sobregiro ocurre cuando gastamos más dinero del que tenemos disponible en nuestra cuenta, en el contexto ecológico, el sobregiro ecológico se produce cuando la humanidad consume más recursos naturales y genera más residuos de los que el planeta puede regenerar y absorber en un año.

Según la Red Global de la Huella Ecológica (GFN, por sus siglas en inglés), el 17 de mayo de este año Chile alcanzará su sobregiro ecológico: seis días antes que en 2024. Es decir, en menos de cinco meses ya habremos consumido todo lo que la naturaleza puede brindarnos para un año completo. Si lo comparamos con una familia, sería como si el sueldo alcanzara apenas hasta mediados de mes y, para cubrir lo que queda, hubiera que endeudarse. Solo que en este caso, el “préstamo” se cobra con sequías, incendios, pérdida de biodiversidad, estrés hídrico y temperaturas extremas.

El sobregiro ecológico en Chile es el resultado de una combinación de factores: una población en aumento, la sobreexplotación de los recursos naturales, la deforestación y el modelo económico basado en la explotación intensiva de los ecosistemas. Las áreas que más contribuyen a este desequilibrio son la agricultura intensiva, la minería y la industria energética. Por ejemplo, la megaminería, especialmente en la zona norte, es uno de los principales culpables de la contaminación del agua y la alteración de los ecosistemas locales. A su vez, la expansión agrícola, sobre todo en el centro y sur del país, lleva a la deforestación masiva de bosques nativos, un recurso que ya de por sí se encuentra en peligro.

Curiosamente, Brasil, un país más grande en términos de población y con una selva amazónica vital para el equilibrio climático global, aún no ha alcanzado el sobregiro ecológico a la misma velocidad que Chile. ¿Por qué? Porque la deforestación y la explotación de recursos en Brasil están siendo más controladas por parte de políticas internacionales, aunque el problema sigue existiendo. Chile, por otro lado, tiene una demanda interna altísima de recursos naturales, lo que genera una presión más inmediata sobre sus ecosistemas.

Este fenómeno de “gastar más de lo que se tiene” no es algo nuevo. Si lo analizamos desde una perspectiva histórica, el sobregiro ecológico podría haber sido la causa de las primeras migraciones humanas, cuando las poblaciones agotaban los recursos locales y se veían obligadas a desplazarse en busca de nuevos territorios. En tiempos más recientes, las guerras por recursos naturales —como el acceso al agua o a los combustibles fósiles— también podrían considerarse como un reflejo de este mismo patrón de consumo insostenible. A lo largo de la historia, el agotamiento de los recursos naturales ha generado conflictos, desplazamientos y, en muchos casos, ha dado lugar a la caída de civilizaciones enteras.

La causa de este sobregiro ecológico no es solo un problema de hábitos de consumo, sino de un modelo económico insostenible. A medida que la población crece y los patrones de consumo se globalizan, la presión sobre los ecosistemas aumenta. Las industrias extractivas, como la minería y la agricultura intensiva, también juegan un papel crucial en este agotamiento, ya que no solo sobreexplotan los recursos, sino que también generan grandes cantidades de desechos y contaminantes.

Y no es un castigo. Es consecuencia.

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