En la capital de la Región del Maule, un proyecto de US$21 millones ha encendido las alarmas entre ambientalistas y vecinos se trata de la construcción del Casino Dreams en Talca, lo que parece una gran inversión, es un caso más de la tensión entre el desarrollo económico y la protección de nuestros ecosistemas más vulnerables.
El proyecto se emplazará en el terreno de la antigua FITAL, zona donde las inundaciones son frecuentes, es más los vecinos del cercano barrio Villa Suiza aún recuerdan cómo, en 2023, sus hogares quedaron bajo más de 1,30 metros de agua. La Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) y de la Dirección General de Aguas (DGA) han sido claros: el sitio presenta un alto riesgo de inundación.
Es cierto el casino se construirá sobre pilotes —lo que podría proteger el edificio en sí—, lo que quiere decir que “el agua desaparece”, solo se altera el curso y sabemos que el agua “tiene memoria” y cuando menos lo esperemos volverá a su natural curso con la consiguiente amenaza para las viviendas y calles aledañas. Además, al pavimentar miles de metros cuadrados con asfalto y hormigón se reduce drásticamente la capacidad del suelo para infiltrar -absorber- agua de lluvia, aumentando el problema en un área ya crítica.
El humedal: un ecosistema en peligro
Colindante al terreno proyectado se encuentra el Humedal Urbano "El Cajón del Río Claro y Estero Piduco", ecosistema de aproximadamente 300 hectáreas, protegido desde diciembre de 2024 bajo la Ley 21.202 de Humedales Urbanos. Este humedal no solo alberga una biodiversidad significativa —incluyendo especies endémicas como la rana chilena—, sino que también cumple un rol esencial en la regulación hídrica y la mitigación de inundaciones.
La DGA ha advertido que las actividades de construcción podrían alterar gravemente la dinámica natural del humedal y comprometer los servicios ecosistémicos que brinda a la ciudad: retención de aguas, filtración de contaminantes, hábitat para aves y especies nativas, entre otros.
La “laguna legal” que permitió el avance... o la elusión
Una de las mayores controversias es que el proyecto fue eximido de una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). ¿La razón? El proyecto fue ingresado antes de que el humedal obtuviera su declaratoria oficial. Malamente la Ley de Humedales Urbanos no tiene carácter retroactivo, por lo que esta “laguna legal” que paradoja que una laguna legal ponga en riesgo un humedal —o más bien, esta oportunidad bien aprovechada por los desarrolladores— ha permitido que el proyecto avance sin someterse al escrutinio ambiental que hoy sí sería obligatorio.
Sin embargo, incluso sin la Ley 21.202, el proyecto cumple con criterios establecidos en la Ley N°19.300 y el Reglamento del SEIA que ameritan su ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental:
Ubicación en o cercana a áreas sensibles: Un humedal urbano es un ecosistema altamente vulnerable. La ley exige un EIA si se prevén impactos significativos en áreas protegidas o recursos naturales.
Magnitud del proyecto: Un casino de 7.000 m² —equivalente a más de una cancha de fútbol profesional — implica grandes movimientos de tierra, generación de residuos, consumo de agua y energía, y alto flujo de personas y vehículos.
Potenciales efectos adversos significativos: La construcción y operación pueden alterar el régimen hidrológico, contaminar por escorrentía, generar ruidos, luces, residuos y afectar directamente la fauna y flora del entorno.
Por tanto, la exclusión del proyecto del EIA solo puede explicarse si la autoridad consideró que los impactos no serían “significativos”, o si creyó que las medidas de mitigación eran suficientes. Desde una perspectiva ambiental, esa justificación es difícil de sostener.
A pesar de la declaratoria oficial del humedal, la Municipalidad de Talca aún no ha elaborado ni aprobado el plan de manejo ni la ordenanza municipal que deberían regular su protección. Esta demora prolonga un “período gris” donde el ecosistema carece de resguardos específicos frente a proyectos que podrían afectarlo irreversiblemente.
La empresa Dreams defiende su iniciativa, destacando la creación de 500 empleos durante la construcción y 350 puestos permanentes, además de ingresos fiscales anuales estimados en $1.800 millones. Afirman haber cumplido con toda la normativa vigente. – el viejo chantaje social - . He visto que la comunidad y organizaciones ambientales han levantado la voz de alerta frente a estas irregularidades convirtiendose en la última línea de defensa frente a un sistema institucional permeable a la influencia empresarial y que suele llegar tarde en la protección del medioambiente.
No es admitible más excusas y demoras, hay que proteger este y otros humedales para así prevenir nuevas catástrofes. La historia de Talca con el Casino Dreams es un recordatorio de que la verdadera sostenibilidad no puede ser una opción ni un lujo, sino un pilar ineludible de cualquier desarrollo.
Claro a menos que estemos dispuestos a comprometer la seguridad de nuestras comunidades y la salud de nuestros ecosistemas por beneficios económicos de corto plazo.

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