domingo, 6 de julio de 2025

La ANFP: Poder Antes que Profesionalismo

La realidad es innegable: la ANFP ha priorizado el control y la acumulación de poder por sobre el verdadero profesionalismo que nuestro fútbol merece. Esta fijación por mantener su statu quo queda patente cada vez que surge una iniciativa legislativa, como la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas. Su respuesta predecible es agitar el fantasma de las posibles sanciones de la FIFA y la CONMEBOL, un tacticismo que raya en el chantaje.

Cada cierto tiempo los dirigentes de la ANFP salen a decir que la FIFA y la CONMEBOL pueden sancionar a nuestro país –en realidad, solo al fútbol– si el Estado, es decir, el gobierno y el Congreso, se "meten" en el fútbol chileno. Pues bien, las sanciones debieran haber sido impuestas hace décadas. ¿O acaso que el Estado construya estadios de fútbol para que los ocupen los clubes de las distintas divisiones no es meterse en el desarrollo de una actividad privada? ¿O que el Estado deba patrocinar la postulación de la ANFP a campeonatos mundiales de alguna de las series de la FIFA no es meterse en asuntos propios de la ANFP? Y en esos casos, ¿dónde están los castigos?

Resulta irónico, por decir lo menos, que estas advertencias de "injerencia" solo aparezcan cuando se busca implementar medidas que benefician la integridad del deporte. Hoy, cuando se propone el fin de la multipropiedad, la prohibición de conflictos de interés con representantes o la separación clara de las funciones entre la gestión profesional (ANFP) y la federativa (FFCh), se levanta la voz de alarma.

Esta resistencia no es más que la crónica de una irresponsabilidad anunciada. La ANFP lleva años postergando la modernización y la autorregulación que el fútbol chileno necesita. Si hubieran cumplido con su rol de profesionalizar y transparentar la actividad, la intervención estatal no sería necesaria, y las objeciones de los organismos internacionales probablemente no existirían. La contradicción es evidente: mientras la ANFP muestra una notable falta de gestión incluso para temas básicos como la infraestructura de la selección, otras organizaciones como el SIFUP demuestran proactividad y resultados concretos. Es hora de reconocer que la ANFP se ha transformado en un obstáculo para el progreso, más interesada en preservar su esfera de influencia que en el desarrollo del deporte.

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