“Todo patógeno es un parásito, pero no todo parásito es un patógeno”.
La
diferencia es simple pero profunda: un patógeno enferma y muchas veces
mata al huésped; un parásito se beneficia de él, pero rara vez lo
destruye, pues necesita que este sobreviva.
El concepto
biológico se vuelve aún más complejo si introducimos al saprofito: un
organismo que no necesita atacar tejidos vivos (como el parásito), sino que se
alimenta de la materia orgánica muerta o en descomposición. En el
Estado, esta metáfora apunta a quienes se aprovechan de la burocracia inerte
y el gasto inútil, prosperando no por atacar, sino por vivir de la
decadencia. Así, el espectro de crítica va:
- Patógeno: Mata al Estado (daño
virulento).
- Parásito: Vive a costa del Estado vivo
(daño crónico).
- Saprofito: Vive de la podredumbre del
Estado (aprovecha la inercia).
Simbiosis: Entendiendo la Naturaleza de las
Interacciones
El parasitismo
es solo un tipo de simbiosis, que significa la interacción estrecha y
persistente entre organismos distintos. Estas relaciones pueden ser
beneficiosas, perjudiciales o neutras.
- Mutualismo (Beneficio + /
Beneficio +): Ambos
organismos se benefician.
- En función pública: Funcionarios que mejoran
activamente los servicios.
- Comensalismo (Beneficio + / Sin
efecto 0): Uno se
beneficia, el otro no se ve afectado.
- En función pública: Funcionario que cumple su rol
estándar por un sueldo justo.
- Parasitismo (Beneficio + /
Perjuicio -): Uno se
beneficia a costa del otro.
- En función pública: Casos de corrupción o abuso
de recursos.
Otras Interacciones: Cuando la Política se Vuelve
Ammensalismo o Depredación
Existen
otras interacciones que ayudan a pensar relaciones complejas en la política:
- Ammensalismo (Sin efecto 0 /
Perjuicio -): Una
especie es perjudicada mientras la otra no se ve afectada. En política:
Parlamentarios que bloquean la reelección de sus correligionarios, sin que
nadie más gane nada.
- Competencia (Perjuicio - /
Perjuicio -): Ambas
especies se perjudican al competir por el mismo recurso. En política:
Varios candidatos de un mismo partido dividiendo votos y debilitándose
mutuamente.
- Depredación/Herbivoría
(Beneficio + / Muerte/Perjuicio Severo -): Un organismo mata y consume a
otro. En política: Campañas sucias y ataques mediáticos que anulan a un
adversario etiquetado como “enemigo”.
El Riesgo del "Corte de Raíz": Por Qué No
Todos los Funcionarios Son Patógenos
Aquí está el
meollo: llamar “parásitos” a todos los funcionarios públicos es tentador, pero
peligroso. Sí, hay corrupción, ineficiencia y personas que actúan a costa del
Estado. Eso es innegable. Pero la mayoría de quienes trabajan en el Estado
no son patógenos. Son médicos que salvan vidas, profesores que forman
generaciones, policías y militares que sostienen la seguridad, y muchos otros
que mantienen la máquina funcionando.
Si bien
existen elementos que pueden considerarse parásitos —corrupción, abuso de
recursos, burocracia ineficiente—, la retórica política muchas veces busca
etiquetar a todo el ecosistema como patógeno para justificar soluciones
radicales: el famoso “corte de raíz”. Esto ignora que la mayoría de los
funcionarios forman parte de relaciones de mutualismo o comensalismo
esenciales para la sociedad. Transformar esta metáfora en un juicio
generalizado sobre todas las personas que trabajan en el Estado no solo es
injusto, sino que simplifica un sistema mucho más complejo.
Dos puntos
críticos refuerzan esta idea:
- La simplificación: La metáfora del parasitismo es
reduccionista. El Estado no es un solo “cuerpo” simple como un
organismo biológico; es un sistema complejo con múltiples funciones
—educación, justicia, defensa, salud— que interactúan de formas diversas y
a veces inesperadas.
- La omisión: Al centrarse en el parasitismo
(+/-), se dejan de lado otras formas de simbiosis vitales como el Mutualismo
y el Comensalismo. La mayoría de la burocracia es necesaria; puede
ser ineficiente, lo que es una crítica válida, pero no
necesariamente parasitaria, pues esto implica un perjuicio activo.
El Matiz Irónico Genial: La Deconstrucción del
Saprofito
La ironía
más profunda de este debate reside en la figura del saprofito. Si el
columnista afirma, con razón, que el Estado está “podrido” para
justificar una cirugía radical, está, sin querer, dándole un papel central a
los saprofitos.
- La Paradoja Biológica: Los saprofitos son los agentes
del reciclaje. Se alimentan de lo muerto, y al hacerlo, evitan que la
materia orgánica inerte asfixie al ecosistema. Biológicamente, son un mal
necesario para la renovación de la vida.
- La Ironía Política: Al usar la metáfora de la
podredumbre, el crítico admite que existe una vasta materia muerta
(burocracia inerte, ineficiencia histórica). Los supuestos
"saprofitos" políticos prosperan en este entorno, y su eliminación
sin sanear la "materia podrida" solo dejaría al sistema aún
más estancado bajo el peso de sus propios desechos.
La acusación
de ser un "saprofito" es irónica porque la verdadera crítica no es
que existan, sino que el sistema haya generado tanta materia muerta que
sea una forma viable de vida.
Mirar el Ecosistema Completo
Pensar la
política como un ecosistema permite analizar interacciones, beneficios y
perjuicios sin caer en etiquetas deshumanizantes. La crítica más útil apunta a estructuras
y procesos, no a demonizar personas.
Al final, el
Estado funciona porque existen relaciones de colaboración y apoyo mutuo que
sostienen la vida colectiva. Ignorar esto y reducir todo a “parásitos” es como mirar
un bosque y quedarse solo con las pulgas del perro que pasea por él: se
pierde de vista todo lo demás. La política, como la naturaleza, es compleja,
diversa y delicadamente equilibrada. Entenderla exige más que etiquetas
fáciles: exige mirar el ecosistema completo, y sobre todo, no confundir
a los trabajadores honestos con los verdaderos patógenos.

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