Sin embargo, esa afirmación olvida que este planeta no lo habita solo la
humanidad; hay miles, cientos de miles, quizá millones de especies que
coexisten con nosotros y que, por nuestra culpa, se extinguirán.
Cada bosque, cada humedal, cada valle, cada cordillera albergan las más variadas formas de vida que no pueden adaptarse al ritmo que imponemos. La evolución de las especies es un proceso lento, y cuando una desaparece, otra ocupa su espacio vital de manera natural. Pero ese ciclo hoy está siendo interrumpido por nuestras acciones.
Hoy mientras
discutimos cómo hacer más resilientes nuestras ciudades, muchas especies
desaparecen en silencio. Para ellas, el cambio climático no es un desafío
futuro: es una sentencia de muerte a la que no pueden apelar.
Desde la
cortoplacista mirada humana, podemos hablar de innovación, inversión y
tecnología. Desde la mirada del resto de la vida, lo que ocurre es una pérdida
profunda, difícil de revertir.
No pensé
jamás que me atrevería a contradecir a Bill Gates, pero me temo que esta vez no
tiene toda la razón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario