jueves, 25 de abril de 2024

Todo lo que hiere a la Tierra, herirá también a los hijos de la tierra

El nombre estas líneas no es antojadizo, está en una carta que en 1854 el jefe indio Seattle envió al presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce. Y la traigo a colación debido a los últimos sucesos ocurridos en nuestro país, y muchos otros. Voraces Incendios forestales, intencionales, por descuido, con más o menos dolo; sequias que tienen vastas zonas de nuestro país con decreto de emergencia hídrica; fragmentación de ecosistemas; construcción cerca o peor aún en humedales; extracción irracional de áridos; creación de islas de calor en la ya poco naturales ciudades; actividades productivas en parques nacionales; deforestación y hasta hace unas cuantas horas las inundaciones más grandes en la vida de muchos de nosotros.

Nosotros que hemos dañado sistemáticamente el planeta, me incluyo, porque más de una vez, cuando fumaba, boté cenizas y colillas en calles, seguro tiré más de un papel a orilla de camino y me declaro culpable de uno que otro pecado ambiental que no recuerdo; sin embargo el gran culpable no soy yo, tampoco tu que seguro tienes algún pecadillo ambiental que confesar, pero somos uno más en una sumatoria de daños y perjuicios a los ecosistemas.

Ecosistemas de los cuales depende el equilibrio de los sistemas antrópicos donde se cultiva y crecen nuestros alimentos. Ecosistemas de los cuales depende el oxígeno que respiramos, no solo la vegetación terrestre lo brinda, buena parte proviene de los océanos, que por inmensos no se han salvado de la contaminación y destrucción. Islas de plásticos “navegan” entre los continentes, peor aún ya hay estudios que indican que hay plástico en nuestra sangre. El océano gracias al cual el ser humano logró llegar a recónditas zonas del planeta en busca de un lugar donde dejar su basura, digo donde habitar. Océano que tranquilo nos baña y nos brinda alimento y oportunidades de ocio invaluables.

Las recientes inundaciones, no sólo trajeron consigo aumento del caudal de los ríos, por cierto por mucho que haya llovido no hemos superado la sequía, y si bien algunos embalses de la zona centro sur aumentaron sus niveles al punto que hubo que abrir las compuertas de algunos de ellos, el agua escurrió y buscó como llegar a los lagos y ríos y de estos al pacífico, también barro, piedras y muchos troncos que debido a la intensidad del fenómeno era imposible que no fueran arrastrados pendiente abajo y luego desde las orillas de las carcomidas riveras de ríos, azotadas en algunos casos por la extracción de áridos. Ojalá hubiera sido solo eso, refrigeradores y una variedad de electrodomésticos que algún reciclador de base feliz hubiera recibido para convertirlo en chatarra, o que bien pudieron ser revendidos en una feria de las pulgas. Una cantidad de porquería increíble que sigue azotando nuestras conciencias (al menos por un rato) y que golpeó directamente a los más desposeídos de nuestra patria.

El cambio climático, daña ecosistemas y a la gente que de ellos depende, los pueblos originarios los primeros en resentirse, daña los sistemas sobre los cuales nos desarrollamos, y no es más que respuesta del planeta a nuestra indolencia, una de las manifestaciones de este cambio, hoy nos devolvió la porquería que quizá alguno de nosotros “olvido” en la orilla de un río.

Debemos regular y prohibir, y junto a eso dejar de hacernos los lesos y empezar a mitigar, forestar, reforestar, hasta que duela con especies nativas y exóticas, la divina combinación es posible, debemos construir más piscinas decantadoras, revisar la infraestructura vial, llevarla a normas tan exigente como la antisísmica que de manera pasiva ha salvado la vida de muchos compatriotas y sobre todo hacer patente a la población que hemos herido a la tierra, y esta al intentar cicatrizar hiere a personas, plantas y animales que con justa razón se declaran no culpables del daño.

Recomiendo la carta de donde saqué la cita, está en https://www.elhistoriador.com.ar/carta-del-gran-jefe-seattle-al-presidente-de-eeuu/, y perdonen el “spoiler” pero termina diciendo “De hoy en adelante la vida ha terminado, ahora empieza la sobrevivencia”, quizá ya estemos en ese punto de no retorno.

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