El calendario ambiental marca el 28 de junio como el Día Mundial del Árbol, celebración que hace algunos años la FAO cambió por el día Internacional de los Bosques, 21 de marzo, en un acto que no me termina de convencer. Porque si bien todos los bosques están compuestos por árboles, no todos los árboles se encuentran en los bosques.
El 28 de Junio es el día del árbol, y por supuesto que debemos celebrarlos y agradecerles a todos, pero hoy en particular quiero celebrar a LOS ÁRBOLES DE LA CIUDAD, esos ejemplares nativos y exóticos que se mezclan con postes, cables, rejas, aceras, edificios, césped, llenando de color y vida las urbes, al mismo tiempo que mitigan los efectos de la contaminación atmosférica, del ruido, evitan las islas de calor, ayudan a la infiltración del agua y, dan refugio a la escasa vida animal que una ciudad es capaz de sostener.
Árbol, ser generoso al cual la ciudad devuelve el favor, inundando las tazas de plantación, cuando estas existen, he visto tazas cubiertas por adoquines, cemento y un cuanto hay, en un extraño esfuerzo por aumentar la superficie cubierta de árido e invivible cemento cuando debiera ser al revés aumentar el área de la taza para un mejor desarrollo radicular e infiltración del agua lluvia o de regadío. En paralelo se insiste con podas “estéticas” y de seguridad, que más allá del escaso sustento técnico que muchas de estas tienen, son por esencia perjudiciales para el desarrollo futuro del ejemplar, al acelerar o favorecer procesos infecciosos que harán que este lentamente enferme, aumentando el riesgo de desganches e inclusive de caída, produciendo el efecto contrario al deseado, que imagino es dar seguridad al mismo tiempo que se hermosea la ciudad. Ok, es necesario liberar los cables de las ramas, pero eso no se logra mochando los individuos, como muestra la práctica habitual.
Tampoco hemos sido capaces de dar al árbol de la ciudad, una legislación adecuada, que defina el tipo de manejo al cual es posible de someterlos, que fomente el establecimiento de las especies, en la cantidad adecuada, en lugares aptos para su crecimiento, en su defecto que se fomente la preparación de sitios para el establecimiento de estos, una especie de ley de fomento al establecimiento, manejo y recuperación del arbolado urbano, en un símil a la última etapa del DL 701, eso si no incluiría en dicha normativa el tipo de especie, ya que como dice un colega, se trata de tener el árbol adecuado en el lugar adecuado y eso por si solo incluye y excluye a muchas especies y variedades de estas y por cierto supone de parte de los encargados, conocimiento y expertica que al parecer buena parte no tiene.
Motivos sobran para celebrar al árbol, sólo lamento que estos no tengan mucho que celebrar.
Esto fue publicado como Carta al Director en el Diario el Centro de Talca, en Junio de 2020, editada y re publicada.
Calendario Ambiental


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