Cada vez que llueve, corre viento, hace frio y
coincidentemente caen ramas o árboles completos, se dice que el árbol está
viejo, y que por eso no resistió. Nunca
se hace mención a las verdaderas causas de estos problemas, riesgos para ser
más exactos.
Uno de los principales, 2 en 1 en realidad, es la elección de las especies y su ubicación en el paisaje urbano, se escogen árboles por lindos, por no ser alergénicos hasta porque dan frutos; se pontifica sobre las especies nativas, porque ellas se dan bien en la región, claro en las praderas, en los valles, en las faldas de cerros, en los cerros, en la pre cordillera, en la cordillera misma pero la ciudad por más que este en un rico valle, es inhóspita para las especies nativas, es inhóspita para las especies exóticas, es más es inhóspita hasta para las personas.
Árbol adecuado en lugar adecuado, a esto yo le llamo el “teorema de Ponce”, para darle el crédito a quien le escuché la frase y con quien he conversado mucho sobre árboles y otras cosas más, el Ingeniero Forestal, Mauricio Ponce D., quizá la frase no sea de él, pero me consta que hace lo que esté a su alcance para hacerla carne; teorema que a groso modo nos dice que no todo árbol se puede emplazar en cualquier parte; no se deben considerar las especies nativas sólo por ser nuestras, (ojo nativo es lo que se da en un lugar, luego lo correcto sería decir “especies endémicas”), sino se ubican en donde las condiciones de suelo sean óptimas o adecuadas para su desarrollo y adivinen que lugar en general no cumple casi con nada, exacto, las ciudades, la ciudad no es un lugar para tener especies con fines de preservación, educativos por cierto, pero no lo primero, sincerar y de lado eso sería una gran avance.Ciudades emplazadas sobre rellenos, sobre lo fueron suelos fértiles, y hasta sobre lo que alguna vez fueron humedales, ciudades que no tienen las condiciones mínimas de profundidad de suelo para que raíces se desplieguen adecuadamente en busca del agua necesaria y eso con el tiempo debilita al árbol. Ciudades en dónde se maximiza el espacio construido, casas pegadas, casi sin patio, calles con poco drenaje, postes pegados a los árboles, postes cuyos cables, hoy muchos sin uso alguno, cuelgan entre las ramas, cables de trasmisión de datos y energía, cuya continuidad hay que priorizar, y para ello las empresas eléctricas, quizá las de comunicaciones y los municipios , podan, podan y podan y a todos los árboles usando el mismo criterio, mejor dicho sin usar criterio alguno, a todos por igual como cuando le cortan el pelo a los conscriptos, el mismo molde para todos, y eso debilita los ejemplares, porque no todos reaccionan de la misma manera a las condiciones de sitio, y que hablar de la perturbación que una poda implica.
Individuos quedan expuestos al ataque de agentes oportunistas, hongos de pudrición , insectos perforadores de madera, y otros agentes que requieren de ciertas condiciones que un ejemplar sano no les brinda, un ejemplar sano se defiende, igual como lo hace el sistema inmune de una persona, igual que la primera barrera de protección de las personas, la piel, la corteza y la continuidad de esta es una berrera, que es interrumpida por la poda, ante la cual la planta cierra heridas, la que es nuevamente abierta por el des criterio de la orden de podar el mismo ejemplar en temporadas sucesivas, así no hay individuo que resista.
Árbol viejo, pero ¡claro!, si son seres vivos que nacen, crecen y mueren, como también lo hacemos nosotros, y ¿adivinen? Al igual que otras especies los árboles al envejecer naturalmente se debilitan, el reloj biológico siempre marca la hora del final, pudiendo este retrasarse, como lo hace el ser humano, pero el final llegará, y en el caso de los árboles estos perderán resistencia, sus ramas se desgancharan, su corteza de desprenderá, insectos y hongos aprovecharan de ingresar porque la ley natural los llama a convertir ese árbol en polvo, los llama continuar la cadena alimenticia generando oportunidades para el desarrollo de otros ejemplares, oportunidades que la ciudad le niega a los árboles.
Finalmente considerar que el árbol que plantaremos hoy o mañana debe estar creciendo desde hace un par de años en algún vivero municipal o privado, donde tiene las condiciones para su desarrollo, las que cuando las llevemos a terreno serán otras, ahí es donde los cuidados de los encargados de plazas y parques públicos juegan un rol prioritario. La ciudad en su todo es un factor de estrés para las plantas, un factor del medio que las debilita, el árbol no solo caerá porque está viejo, caerá porque el suelo no es lo suficientemente profundo para sostenerlo, caerá porque sus raíces fueron cortadas porque levantaron aceras e incluso rompieron cañerías, por lo que en defensa de nuestros bienes, las cortaremos, generando condiciones para que la planta se enferme, y por consiguiente pierda follaje, ramas y finalmente muera, siempre de pie.
¿Qué enfermó al árbol?, la respuesta es multifactorial, en el campo son unas causas, en la cordillera son otras, pero en las ciudades seguro una de las causas es la poda, los cables en desuso y la creencia de que los árboles son parte del mobiliario urbano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario