Pero ¿eso es todo?, nones, se ve una improvisación y mal manejo brutal en lo que a organización de los campeonatos se refiere, de ellos, ellas y divisiones menores. Sin ir más lejos el de este año termina a mediados de noviembre, y muchos jugadores sobre todo de los equipos de menor convocatoria su contrato es hasta fines del torneo, quedando cesantes y sin posibilidad de buscar otro club porque las demás “ligas” se siguen jugando. ¿A quién conviene eso? Obviamente a los dueños de clubes que se ahorran lucas en sueldos, leyes sociales y gastos operativos.
Dicen que en Chile se juega poco, y mal. Este año hubo un atisbo de armar otro campeonato para que hubiera más competencia, pero algo me dice que a más de alguien le dolió el bolsillo y literalmente “mandó la pelota al córner” o fuera del estadio.
En lo que a formación de jugadores se refiere hay una regla estúpida por decir lo menos, los minutos del sub 20 o 21 no recuerdo, que obliga a los clubes a poner al menos un jugador “menor” por cierta cantidad de minutos, y para eso hay clubes que piden prestado jugadores, el colmo fue que hasta uno de los grandes no tenía uno que le sirviera para la regla y en la cancha. Dicho eso las series menores están mal, compiten poco y cuando aparece uno bueno ya lo quieren vender para hacer caja, y luego se preguntan, si es que lo hacen, porqué Bolivia ganó en Santiago.
Un campeonato cuyos clubes viven de los aportes de la televisión de pago ante la cual dan, (cuando la autoridad deja jugar), un espectáculo regular para malo. Y por el que cobran entradas populares que de eso nada tienen. Hasta los últimos partidos llamados clásicos han sido malos, sin público de la visita, porque con 2 hinchadas en general se portan mal, muy mal. Clubes que en su mayoría juegan en estadios de propiedad fiscal o municipal, estadios que hace el estado para fomentar práctica del fútbol y otros deportes, por eso algunos tienen pista atlética cosa que no le gusta a muchos periodistas de fútbol, pero vamos el estadio es ajeno, prestado, arrendado o en comodato no se puede pedir más, y más encima clubes le dicen “nuestro estadio”, cuando debiera ser el estadio donde jugamos y no es una indirecta para ningún hincha, jugador o propietario de club. Clubes no son dueños ni del pasto sobre el cual corren. Estadio que salvo contadas excepciones, se dicen que donde juega Cobreloa es una de las buenas canchas y ¡está en pleno desierto! , así las cosas la mayoría deja mucho que desear.
Un detalle la ANFP tampoco tiene recintos “a la altura” de los seleccionados, el actual “bunker” de la selección hace años que está obsoleto y hay un proyecto que no tiene el financiamiento, ni al parecer voluntad de hacer uno nuevo, es más hay que estar orgullosos del Sindicato de Futbolistas Profesionales, SIFUP, ellos si tienen un complejo deportivo dicen harto mejor que el que el de la ANFP. Bueno sería una auditoría a la ANFP para ver dónde diablos están las lucas, si se invierte la mitad de lo que hablan, o es simplemente lo usan para mantener una posición de poder, un enclave de ineptitudes coludidas para lucrar, jugando con la ilusión del hincha.
Por años se ha escuchado la frase fútbol “Pasión de Multitudes” y por cierto que lo es, como también lo es un concierto de Rock, con la salvedad que de fútbol hablamos hasta en misa, aunque yo no voy a misa, y que pareciera que la mayor parte de las veces es más seguro ir a un recital que a un partido, la multitud a veces no te deja ver el partido, es mas como que ellos tampoco lo ven, a menos que tengan ojos en la espalda. Multitud donde algunas veces se camuflan delincuentes que coludidos quizá con quien, ingresan armas blancas y fuegos de artificio, que en Chile están prohibidos en su uso personal, que no en pocas ocasiones son usados como armas en contra de ellos mismos. Al final la frase esa se queda en un chantaje que dirigentes del fútbol usan contra la autoridad para justificar su inacción. Acabo de escuchar esto a menor educación, mayor pasión, eso lo dijo “Pipo Gorosito” hoy, y parece tiene razón, al referirse a la mala pasión que hace violentos a los que dicen amar a su club.
Los clubes hasta antes de la ley de sociedades anónimas deportivas tenían una administración por decir lo menos poco transparente que terminó en la quiebra de muchos de ellos. Eran administrados a lo amigo. Clubes que dicen tener una función social, que más allá de ver la pasión con que algunos hinchas los siguen no veo por donde cumplen, podrían transparentar eso.
Si en la propiedad de los estadios muy pocos clubes puedan lucir eso, ¿qué pasa con la propiedad de los jugadores?, suena feo es como si un ser humano tuviera dueño, esclavitud se llama eso, digamos que pasa con los servicios que prestan los jugadores, estos tienen sus derechos en manos de representantes, verdaderos casa talentos, o mejor dicho caza oportunidades que le venden el fututo a jóvenes que quieren jugar un partido, brillar lo mismo que una estrella fugaz y luego partir a donde sea que les paguen más que en Chile. Muchos se dan una larga vuelta por el mundo y llegan a “morir” a Chile con el futuro asegurado pero, la gran mayoría, sin la gloria deportiva con la que soñaban de jóvenes, sin haber brillado, sin haber sido campeón en su club formador y tampoco en la selección, pese a que muchos eran cracks en las divisiones menores. Representantes que sacan y ponen jugadores de distintos clubes pensando más en asegurar su tajada, representantes se comportan a ratos como una mafia, como será que se rumorea que hay jugadores que son “cortados” de algunos clubes sino están en el corral de “x representante”. También se dice que hay propietarios de clubes que tienen propiedad en otros, lo que genera evidentes conflictos de interés, cosa prohibida, pero siempre hay alguien que logra tirar la pelota al córner.
Se han preguntado de quien es la propiedad del espectáculo, ¿de los clubes, de la ANFP, de ambos? Pareciera de que de cualquiera menos del que tiene la culpa. El espectáculo necesita de recintos donde desarrollarse, los estadios, estos de accesos y servicios básicos como baños de buena calidad y en buenas condiciones, y eso por extraño que parezca no se da siempre. También se requiere de seguridad para los asistentes, para los que desarrollan el espectáculo, los jugadores, los árbitros y un cuánto hay de personas, incluso hoy se requiere de seguridad para los encargados de… la seguridad.
Regulación, está la ley de sociedades anónimas deportivas, la ley de violencia en los estadios, las leyes generales del estado, y parece que ninguna afecta o genera cambios conductuales, la primera en la administración de los clubes, y las restantes en cuanto a las responsabilidades de todo los que se vinculan al fútbol.
No estoy al tanto del fútbol femenino, pero imagino que la realidad no es mejor, pero si un detalle, hubo un tiempo en que los canales de tv, abierta y de pago, se hablaba de que falta apoyo al fútbol femenino, y pasa que los mismos comentaristas no hablan nada de la liga chilena o de las extranjeras, el apoyo parte por la difusión, la difusión trae auspicios, los auspicios dinero que clubes responsables, de seguro queda uno que otro, invertirán en mejorar las condiciones laborales de mujeres que quieren hacer del fútbol, algo más que una pasión, algo más que un sentimiento, su profesión.
Como se acostumbra a decir la crisis del fútbol chileno es multifactorial y pareciera que la crisis en la cual está metido el deporte del balón en Chile la vemos todos menos la ANFP.
Y transparento, soy Colocolino y siempre quiero que pierda la el archirrival, pero en un ambiente futbolero más organizado, con más proyección y sobre todo con mejor competencia que la que los actuales dueños del circo nos ofrecen.
Esta larga reflexión está influenciada por lo visto en los bloques deportivos de la TV abierta, de Pago y cuentas de algunos medios digitales.

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