jueves, 10 de octubre de 2024

Rayados en espacio público

Llevo semanas intentando escribir algo sobre lo que muchos denominan “crisis en el fútbol”, pero hay tanto que pensar y alegar al respecto que no avanzo, digo esto porque me puse egocéntrico y por un momento pensé en que hay muchos esperando una nueva entrada en “REV”. En el camino de pensar e investigar al respecto se me cruzó este tema, que la verdad estaba en una neurona escondido, el por qué rayamos el espacio público, en plural porque soy parte de esta sociedad, no siendo de los que caen en esta nefasta práctica de vandalización de los espacios públicos a todo nivel. Y la verdad no sé.

Desde señalética, esos carteles que nos indican el nombre y dirección de las calles, señales del tránsito como los límites de velocidad, lugares donde puedes o no estacionar. Que hablar de muros de casas de ciudadanos de a pie, fachadas modernas y lo peor edificios, todo  y para muestra un botón “Extranjero capta a pareja chilena rayando La Mano del Desierto: “No sé si sea cultural acá” (Fuente: Tele 13). 

 Es más en mi ir y venir a mis semanales terapias de rehabilitación, el Kinesiólogo, muy recomendable por cierto  RehAdvanced hay carteles de obras de carácter ambiental rayados, los escaños de los parques rayados, los árboles rayados, rocas en cerros sin más importancia que su mera existencia rayadas a lo que voy que estén ahí no nos da derecho a vandalizarlas. Y menos a dejar un “mensaje para la posteridad”, mensaje vergonzoso para nuestros espero más respetuosos descendientes, por favor no son jeroglíficos, son palabras y rayas al viento que solo demuestran lo imbéciles que somos, cero mensaje, más que desprecio hacia lo que construye identidad, hacia lo que llamamos nuestro. 

En toda ciudad hay monolitos, monumentos, estatuas, plazas que recuerdan un hito importante en la historia de nuestra patria o de patrias amigas, ¡rayadas! Memoriales que recuerdan a la desgracia de los detenidos desaparecidos, ¡rayados! , y no solo eso, destruidos. Y me cuelgo del dicho que dice, un país sin memoria, repetirá los errores y horrores del pasado, la verdad no sé si reza así, pero acá no se raya una dirección, se raya el recuerdo de personas que fueron injustamente perseguidas y en otros que sirvieron con honores a la patria, soldados, escritores, científicos, políticos, profesores, futbolistas y un largo etc., lo rayan todo, vandalizan todo.

Rayados que delimitan el territorio que hemos dejado que las barras bravas de algunos clubes de fútbol se tomen, y por cierto incluyo en este vandalismo, a la infinidad de carteles que quedan pegados en postes, cajas de telecomunicación, escaños y en cuanta cosa se pueda pegar algo, está bien tienen que vender, entregar un mensaje, pero cuando la convocatoria acabó, y puede ser el mismo concierto de Paul, mínimo hacerse cargo de su propia porquería.

Y no encuentro explicación a lo que hacen, porque la mayor parte de las veces los rayados son mensajes que no leerá nadie, declaraciones de amor, puntos de ubicación diciendo sin vergüenza alguna que “Pepito estuvo acá”, en realidad debía decir “un tarado estuvo acá”, y se vio en la necesidad de marcar su presencia, de marcar su cuasi absurda existencia o forma de ir por la vida. En otros son consignas ofensivas que no dejan fondo alguno, y en la mayor parte de las veces firmas que solo ellos entienden, firmas que sólo vándalos entienden, firmas que sólo delincuente entiende.

Le respondo a los turistas, no de todos, pero si hay una minoría dañina, quizá bien educada, pero sin respeto alguno por la vida en sociedad que no sólo raya, destruye lo que a todos nos pertenece.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario