jueves, 27 de febrero de 2025

Reflexiones Sobre el Asteroide que Puede Golpearnos en 2032

Algún día, la especie humana y, quizá, toda forma de vida sobre la faz de la Tierra se extinguirá. Tal vez dando paso a nuevas formas de vida. Tal vez reseteando la evolución. Tal vez porque el planeta desapareció en medio de fuertes llamaradas solares. Tal vez porque las olas nos tragaron. Tal vez porque el calentamiento global nos dejó sin alimentos. Tal vez porque una pequeña parte del universo colisionó con la Tierra, como lo ha hecho miles, cientos de miles o millones de veces en la historia del planeta.

Lo único seguro es que alguna de esas cosas sucederá, a más tardar cuando el sol comience a dejar de brillar como lo hace ahora. Y si no sabemos cómo arrancar, lo digo como si fuera a estar vivo, puede que nos friamos en los mismos rayos que hoy nos mantienen con vida. Ya en tiempos más cercanos, tenemos claro que no fue para la tan promocionada profecía maya, pero preparémonos, que SEGURO EN 2032 tampoco será.

Desde fines de 2024, ha circulado la noticia científica de que existe un 3,1% de probabilidad de que un pedazo del universo que se desplaza a más de 47.999 km/hora, impacte con la Tierra en 2032. Aunque es una cifra baja, es mucho más alta que las probabilidades de ganar en un juego de azar. Si apostaras al impacto del asteroide, estarías tomando una decisión más rentable que si jugaras a la lotería, cuya probabilidad es infinitamente menor. Y pensándolo bien, tal vez no sea la mejor apuesta, ¿verdad?

Así que vamos preocupándonos de algunas cosas, como no haber pedido perdón por uno que otro error menor, como votar por el candidato que resultó ser un corrupto, o bien por haber comido pizza con piña. O cosas más mundanas, como las veces que no diste el asiento en la locomoción colectiva. Pienso ¿Se habrán arrepentido de algo los dinosaurios, las civilizaciones que desaparecieron abruptamente, ¿lo hicieron los habitantes de la Atlántida...?"

“2024 YR4”, nombre de una roca estelar que bien podría ser el segundo nombre de uno de los hijos de Musk, viene en dirección a la Tierra. Los entendidos, léase panelistas conductores de matinales, dicen que no arrasará con ella. A lo sumo, podría hacer "caleta factorial"(*) de pedazos una ciudad o un pueblo grande. Aunque, con suerte, como el planeta Tierra debería llamarse agua, puede que caiga en uno de los grandes océanos que bañan las costas. Pero como los tenemos tan llenos de plásticos que de seguro la roca rebotaría y caería... ¡ojalá en...! Seguro en la NASA seguro ya calcularon esa probabilidad, y si no, sería “buen tema para Tesis” de posdoctorado.

La verdad, pienso, y solo me atrevo a decir: ¿y ahora quién podrá ayudarnos? Y a falta del Chapulín Colorado, pienso en Harry Stamper, pero sabemos que Bruce Willis está en un delicado estado de salud. Aunque si hay algo que se necesita es el coraje de Stamper o de Bruce para salvar al planeta sin antes mojar los pantalones. Superman y la liga de la justicia, el Hombre Araña y los Vengadores... sabemos que ninguno existe. Así que nos queda Trump, Putin, Musk y, seguro, Milei, que le gusta estar donde está POTUS aunque a este no le importe mucho “el pibe”. Visto eso, creo que sale mejor comenzar a rezar los que crean y sepan hacerlo o hacer algo para esperar el momento en que, en polvo nos convertiremos. Yo, por mi parte, creo que prenderé leña, calentaré la parrilla y asaré algo al ritmo del metal. O quizá haga alguna locura como comer guatitas. No sé, cualquier cosa menos pedir dinero prestado. No vaya a ser que la roca caiga en otro lado y después tenga que pagarlo.

Tal vez podamos tomar alguna idea de la ciencia ficción. La roca es pequeña como para hacer lo que pasó en Armagedón; quizá lanzar bombas nucleares, aunque en las mismas películas dicen que eso solo convierte un problema en varios. Desviar la roca... eso la NASA ya lo intentó y, para mala suerte de los agoreros, resultó. El tema es la escala y, sobre todo, la prontitud con la cual se detecta la piedra. Lanzar una misión espacial no es como llamar un taxi.

Podríamos ir preparando grandes refugios para albergar a la mayor parte de las personas que podamos. Aunque, claro, se corre el riesgo de que muchos se aprovechen por creerse más indispensables para la humanidad que el resto, como la montonera de líderes tipo Maduro, Ortega, Evo, Bukele, Kast, Milei, Sadam, Trump. No haré preguntas, señor juez. También podríamos subir a Milei al ego de Elon y, con la motosierra “del che” partir la roca; o bien, pedirle a Trump que firme una orden ejecutiva en la que le ordene al asteroide cambiar de rumbo.

Quizá no sea mala idea que esta roca u otra mayor, resetee la evolución de las especies. Y que, al recomenzar, la humanidad carezca de los peores defectos que tenemos en todas las sociedades: la violencia y el egoísmo.

 

(*) Caleta factorial, homenaje al maestro Alejandro Troncoso



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