En mi infancia, el personaje del ropavejero en El Chavo del 8 era un símbolo de pobreza y recolección de cosas en desuso. Hoy, esas mismas personas, que recorren las calles en triciclos recolectando todo tipo de desperdicios, se conocen como recicladores de base, y su trabajo es más importante que nunca.
Como muchos, vi El Chavo del 8 hasta más no poder, muchas veces porque no había más que ver. Recuerdo que en varias ocasiones aparecían referencias al ropavejero. Si mal no recuerdo, más de una vez Don Ramón lo personificó. En ese entonces, el personaje representaba una especie de antagonista a la inocencia del Chavo, casi como un cuco en mi infancia. Sin embargo, nunca vi al ropavejero recoger nada que luego pudiera reutilizar o vender.
También de mi infancia recuerdo a un personaje que gritaba “cambio plantas por botellas”, cuando vivía en San Bernardo. Pasaba por las calles en su triciclo, a veces con su familia, vociferando esa consigna. Muchas veces vi a vecinos y a mi madre abastecerse de plantas gracias a ese oficio, que tiene una particularidad: es reciclaje más trueque.
El triciclo fue, por muchos años y hasta la fecha, la herramienta base de trabajo para quienes se dedican a este oficio. Con el tiempo, como muchas herramientas, fue reemplazado por los toritos, los cuales hoy en día usan jardineros, verduleros y otros. Estos vehículos aportan a la eficiencia en los desplazamientos y un extra en la descontaminación de las ciudades, ya que son eléctricos y sus emisiones tienden a cero.
A pesar de los avances, las calles siguen siendo recorridas por personas que recolectan cartones, botellas, diarios y metales. Lamentablemente, en algunos casos, el mercado negro relacionado con cables de cobre desvirtúa el esfuerzo de muchos, llevando a que no solo se recojan materiales, sino que también se cometan delitos para obtenerlos. Dejando de lado las malas prácticas, por mucho tiempo gracias a estos oficios las calles se veían un poco más limpias o, al menos, menos sucias. Durante años, el reciclaje tal como lo entendemos hoy no era un tema común, y como tantas otras cosas relacionadas al medio ambiente, poco o nada interesaba. Y así nos está yendo.
Durante décadas, los recicladores de base, quizá sin saberlo, han sido parte fundamental de varios paradigmas del mundo actual, como las 3 R: Reducir los desechos, Reutilizar materiales, y Reciclar. He visto personas que usan frascos de vidrio como vasos, según ellos se ven bien, yo paso, pero como esto se trata del bien y no de verse bien, los dejo tranquilos. Además, algunos hablan de las 5 R, que agregan Rechazar y Reparar, recordándome a los zapateros de antaño.
Los recicladores de base además juegan un papel fundamental en la economía circular, y su trabajo es esencial para el buen funcionamiento de este modelo. Son los encargados de recolectar, clasificar y reciclar materiales que de otro modo acabarían como residuos, contribuyendo a cerrar el ciclo de los productos y reduciendo la cantidad de desechos que van a los vertederos. Sin embargo, los recicladores de base enfrentan muchas dificultades, como la falta de acceso a infraestructura adecuada, condiciones de trabajo precarias y la invisibilidad de su labor en muchas partes del mundo. Para que la economía circular sea realmente efectiva y justa, es esencial reconocer y apoyar a estos trabajadores, brindándoles acceso a mejores condiciones laborales, formación y herramientas adecuadas.
Hoy, este oficio ha tendido a profesionalizarse. Es política de estado el reutilizar elementos, aunque también vemos cómo se reciclan políticos que van de un cargo a otro… Hay lugares de acopio en los municipios, existen leyes que fomentan el reciclaje y se cuenta con un registro nacional de recicladores de base, el cual “busca identificar a quienes se dedican a este oficio, es decir, personas cuya principal o única fuente laboral es la venta de materiales resultado de la recolección informal de residuos sólidos domiciliarios o asimilables no peligrosos…”. En fin, los recicladores de base fueron, son y seguirán siendo parte del paisaje de nuestras ciudades. Y más importante aún, seguirán siendo indispensables para el desarrollo sustentable de nuestra nación.
Los miércoles pasa el camión del reciclaje de la municipalidad de Talca. Se lleva botellas plásticas y de vidrio, no todas, pero la gran mayoría; también papeles y cartones, no todos, pero sí la mayoría. Y se me ocurre que, emulando a uno de los personajes de esta nota, sería genial que una vez al mes, aquellas casas que cumplen con la sencilla tarea de poner sus “desechos” en orden para que sean retirados y reciclados, reciban un árbol como símbolo de su contribución al reciclaje.
Hoy, 1 de marzo, celebramos no solo el oficio, sino a las personas que lo llevan a cabo. El Día del Reciclador de Base, (en Chile cerca de 60.000), día que en realidad fue creado para conmemorar el asesinato de 11 recicladores en una universidad colombiana en 1992. La fecha fue instaurada en el Primer Encuentro Internacional de Recicladores que reunió a 34 países en Colombia en 2008
Foto: Chilesustentable

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