jueves, 6 de marzo de 2025

La De extinción de especies

Hace poco leí esta nota: "Comienza la era de la de-extinción: Expertos aseguran que están a punto de revivir una especie". Confieso que primero respondí un post en X que tenía ese título, luego me planteé la siguiente pregunta: ¿Fue la especie extinta por el ser humano, o fue la naturaleza quien la eliminó para dar paso a otras especies? Si es lo primero, quizá corresponda, si es lo otro, a pies juntos diría que no corresponde.

Creo que hay un factor crucial que aplica a ambos casos: el clima. Sabemos que el clima condiciona toda actividad biológica en la Tierra. El caldo original que dio origen a la vida no fue como el clima de hoy, ni siquiera como el de ayer. De hecho, solo en un laboratorio se puede replicar el clima primitivo, aunque siempre susceptible a errores. Sin dejar la respuesta en manos de un creador, el punto es que, si a cualquier especie "resucitada" no se le aseguran las condiciones climáticas y medioambientales necesarias para su desarrollo, lo más probable es que no sea viable. Podría morir, mutar o requerir alimentación constante, convirtiéndose en una especie de "pieza de museo" para el morbo de algunos, y, de paso, para la pseudo gloria de quienes logren hacer realidad algo similar a la saga "Jurassic Park". Sabemos que la tentación es grande, y los creyentes le pueden preguntar a Adán.

Ahora, lo que algunos piensan es que al revivir especies extintas se podrían recuperar ecosistemas que perdieron el equilibrio cuando esas especies desaparecieron. Es un planteamiento lógico, pero olvida algo clave: los sistemas biológicos están interrelacionados, y lo que antes funcionaba puede que ya no lo haga. ¡Ya me acordé! El mamut lanudo es uno de los candidatos a ser revivido. Este herbívoro que habitaba la tundra ártica, al pastorear, dispersaba semillas y alteraba el suelo, moldeando el paisaje. Sin embargo, al igual que muchas especies, fue víctima de una letal combinación: la acción humana y el cambio climático (les suena, ¿verdad?). Y ahora, postulan que podría ser un buen sumidero de carbono, algo que necesitamos desesperadamente hoy.

El caso es diferente con las especies extintas localmente, como los guanacos que están regresando para ayudar a recuperar los bosques de Chile Central. Este camélido cumple funciones similares a las que cumplía el mamut. Es importante resaltar que hablo de extinción local, es decir, que la especie desapareció de parte de su área nativa. Esto permite que podamos repoblar esas áreas con poblaciones de la misma especie, minimizando el riesgo de variabilidad genética. Para más detalles, recomiendo revisar el sitio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En el caso de los mamuts, hablamos de una extinción global, lo que significa que no existen registros de ellos ni en sus ambientes naturales ni en cautiverio. Como mencioné antes, al no estar presentes, se pierde su interacción con el resto del sistema.

Existen especies que se extinguieron por completo debido a la acción humana, ya sea por depredación para alimentarse, vestirse o por la absurda ostentación. Esto puede generar cierta culpa, y tal vez pensemos que, al tener la tecnología para revertir este daño, estamos casi obligados a usarla sin considerar las implicaciones éticas ni los posibles efectos secundarios.

Recuerdo una estrofa de la canción "El Latido de Gaia" de Mägo de Oz que dice:

"Se calcula que las hormigas del planeta pesan lo mismo que la humanidad. Si desaparecieran, se produciría un fenómeno ligado a la extinción mucho más dramático que el meteorito que acabó con los dinosaurios. En cambio, si se extinguiera la especie humana, en términos ecológicos no pasaría nada."

Esto resalta lo frágiles que somos y cómo seres tan pequeños como las hormigas son fundamentales para el equilibrio del planeta. Nosotros, en cambio, hemos basado nuestra sobrevivencia en romper equilibrios. Y, por desgracia, los líderes actuales no parecen tener la intención de cambiar este rumbo.

Imagino que en ambos casos tienen presente que la introducción de una especie, por más que pertenezca o haya pertenecido a un ecosistema en particular, puede generar un desequilibrio si no se consideran los controladores naturales que harán que la población supuesta del mamut y la más real del guanaco se mantengan en niveles tales que no terminen dañando componentes del ecosistema distintos para los que fueron resucitados en un caso y reintroducidos en el otro. Ahora, si queremos mamuts y otras especies extintas globalmente solo para un zoológico, la comunidad internacional debería decir no. Lástima que, en la actualidad, lo que la comunidad internacional dice no es muy tomado en cuenta.

Un aspecto clave a considerar es que los mamuts tenían un depredador natural: el tigre dientes de sable. Si realmente queremos restablecer un ecosistema perdido, ¿no deberíamos revivir también a sus depredadores? Esto demuestra lo complejo del equilibrio ecológico y cómo una sola especie no puede ser vista de manera aislada.

Espero que muchas personas, no solo los científicos, sino también aquellos encargados de la toma de decisiones, hayan reflexionado sobre esto. Ellos, en última instancia, determinan la asignación de recursos, lo cual afecta lo que se hace o no. Quizá sea mejor dejar en los museos, en los archivos zoológicos y herbarios, aquellas especies que, si volvieran a existir, lo harían en un ambiente más hostil del que originalmente pudieron intentar sobrevivir.

Sería preferible concentrar los esfuerzos en evitar la extinción de las especies actuales, en facilitar la recolonización de praderas, montañas, ríos, lagos y océanos. Errar sería pensar que, reviviendo una o más especies, salvaremos nuestra conciencia y aseguraremos la supervivencia de la especie humana. Lo que realmente necesitamos revivir es el clima.

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