miércoles, 16 de abril de 2025

Protección de dunas

Recuerdo que cuando era niño, en el patio de casa había un rincón con mucha arena. De vez en cuando iba a jugar ahí. No hacía castillos ni nada muy elaborado—me suena cursi decirlo—solo montículos. Cerros y caminos donde ponía mis autitos, de esos Matchbox de metal que parecían indestructibles. Los autos iban de un lado a otro, subían, bajaban, y seguro más de uno se estrellaba contra algún cerro. De paso, terminaba todo sucio, pero ¿qué más daba? No había nada más entretenido que jugar con tierra. Creo que hasta la comí alguna vez…

Imagino que muchos niños de los 70 jugaban igual. Es más, seguro varios de esos niños, ya de adultos, siguen jugando con tierra, arena y ripio… solo que ahora se ganan la vida con eso pues son arquitectos, ingenieros civiles, constructores o bien honorables maestros de la construcción. Qué feliz debe ser la vida cuando se puede ser un “niño grande”.

También hay otros “niños grandes” que juegan como lo hacía yo con mis autitos de metal. La diferencia es que los suyos no son pequeños: son reales. No los empujan con la mano: se suben a ellos. Y los caminos que recorren no están hechos en el patio de la casa, sino que recorren y en muchos casos atraviesan la basta geografía de nuestro país, lo malo es que muchos de ellos también lo hacen en playas y dunas.

El Código Civil establece que son BienesNacionales aquellos que pertenecen a toda la nación y se clasifican en bienes de uso público y bienes fiscales o del Estado. Corresponden a todas las tierras situadas dentro de los límites territoriales y que carecen de otros dueños. Las playas, dunas, parques, plazas, ríos, lagos etc., están incluidos en esta definición, por lo que al dañar las dunas junto con dañar ecosistemas, dañas algo que pertenece a mí, a él, a ellos, a nosotros y a ti.

¿Y qué más da?, pensarán ellos. “Si son solo grandes cerros de arena donde nada crece, donde nada vive.” Parecen no entender que una cosa es que no la vean… y otra muy distinta es que no exista vida en ellos. En esas dunas anidan aves marinas. Hay vegetación, insectos, mamíferos, reptiles. Algunas forman parte de humedales. Hay vida. Vida que necesita protección. Vida que parece no importarles y la verdad al ver cómo corren, pareciera que ni siquiera la propia les importara. En su desenfrenado afán de “pasarla bien”, conductores pasan por encima de nidos, arrasan refugios, destruyen vegetación, espantan o directamente matan todo lo que se cruce en su ruta.

Toda una incivilidad como se conoce a los comportamientos que se alejan de las normas que la sociedad establece para una buena y civilizada convivencia, ¿qué ganan corriendo sobre las dunas?, en estos tiempos adrenalina, “clics” y el repudio de buena parte de quienes los ven haciendo piruetas.

Pero, para ser justos, hay un avance en el Congreso: latramitación de una ley que “prohíbe el ingreso y tránsito de vehículosmotorizados en las arenas de playa, terrenos de playa y dunas costeras de todoel territorio nacional”. Esta normativa busca “proteger la biodiversidad y la morfología del borde costero”, y establece sanciones por incumplimiento, además de algunas excepciones para ciertas actividades según su naturaleza. En la Biblioteca del Congreso Nacional se puede encontrar un documento titulado “Prohibiciónde ingresar y circular en vehículos motorizados por el borde costero.Regulación vigente y proyectos de ley en trámite”. Vendría siendo algo así como el estado del arte de una gran tesis, larga e inconclusa, sobre el tema.

Puede parecer un gran avance, pero no puedo evitar pensar en si existirá suficiente fiscalización, la ley dice que ésta estará en manos de “las autoridades competentes”: la marítima, carabineros y municipalidades. ¿Y el presupuesto para esas funciones nuevas? Imagino que como siempre… no hay. Además, sabemos que carabineros son más indispensables en las calles de las ciudades donde la inseguridad sigue haciendo de las suyas.

Pero suponiendo que la fiscalización es constante, para que sea efectiva, el infractor se expone a una multa de 5 UTM— en abril de 2025, $340.170— ¿de verdad creen que será un disuasivo efectivo para estos conductores? Aunque al menos es mayor, mucho mayor que la multa para quienes no votan estando obligados a hacerlo por el bien de la sociedad toda; multas que hacen que no respetar las normas salga a cuenta, multas que hacen de la indolencia una virtud. En lo personal sostengo que debiera considerarse la confiscación del vehículo, la suspensión de la licencia, o por último, una condena que los obligue a contar uno por uno los granos de arena de una porción de las dunas en que lucieron sus todo terreno y sobre todo su poca conciencia y respeto por espacios que a todos nos pertenecen y en especial por la vida que en ellos se encuentra.

Y estoy seguro que no te gustaría que cualquiera de nosotros destruyera o al menos estropeara algo que por el solo hecho de haber nacido en Chile también te pertenece.

Ilustración por Alejandro Loika 

 

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