domingo, 31 de agosto de 2025

Bienes de todos, pero no para todos: El caso de la revelación de género en el Embalse El Yeso

¿Cómo un acto tan emotivo como una revelación de género para una familia puede convertirse en un acto de negligencia? Las fiestas de revelación de género son una tradición importada que ha ganado popularidad en Chile. Aunque a menudo se realizan en casa o en un local, algunos deciden hacerlo al aire libre en los hermosos paisajes que abundan en nuestro país. Pero, ¿qué pasa cuando esta celebración se hace en un área protegida? 

En el Embalse El Yeso, un bien nacional de uso público con un estatus de protección especial, una familia decidió celebrar la revelación de género de su futuro bebé utilizando polvos de colores, serpentinas, papel picado y cotillón en general. Este acto, si bien festivo, causó una gran polémica y es un claro ejemplo de lo que no se debe hacer en estos lugares.

El incidente no solo es una falta de conciencia ambiental, sino que también va en contra de la normativa de los bienes nacionales de uso público. Los residuos químicos de los polvos se esparcieron por la nieve y el agua, contaminando un recurso vital para la Región Metropolitana.

Un bien nacional de uso público es cualquier propiedad que pertenece al Estado y que está destinada al uso y disfrute de todos los ciudadanos. La función principal de estos bienes es asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso equitativo a espacios esenciales para el desarrollo de la vida social y económica. Su administración y protección corresponden al Estado, que debe velar por su conservación y correcto uso.

Podría pensarse que la familia del Embalse El Yeso no hizo nada malo, ya que este bien les pertenece a ellos también. Sin embargo, un viejo refrán dice que "mis derechos terminan donde comienzan los de los demás". Aplicado a este caso, nadie tiene derecho a estropear lo que yo también tengo derecho a disfrutar, y viceversa. Aunque el daño parezca menor, la falta se agrava por el hecho de estar en una zona donde este tipo de acciones está prohibido.

La ley estipula lo que podemos y no podemos hacer en estos lugares:

Podemos hacer:

  • Usar y disfrutar libremente: Puedes transitar, recrearte y hacer uso de estos bienes siempre que respetes las leyes y la finalidad del lugar.
  • Acceder para fines específicos: Los propietarios de terrenos colindantes con playas, ríos o lagos deben facilitar el acceso a estos bienes si no existen otras vías públicas para hacerlo.
  • Realizar actividades recreativas: Deportes, picnics o simplemente descansar en plazas, parques y playas.

No podemos hacer:

  • Ocupar el lugar de forma exclusiva: No puedes cercar, cerrar o apropiarte de un bien nacional de uso público.
  • Dañar el medio ambiente: Está prohibido talar árboles, contaminar o realizar cualquier acto que altere o deteriore el lugar.
  • Construir sin autorización: No se puede construir ninguna estructura en estos terrenos sin los permisos correspondientes.
  • Comerciar con el bien: No puedes vender, arrendar o hipotecar un bien nacional de uso público.

El mal uso o la ocupación ilegal de estos bienes debe ser denunciado y conlleva sanciones. La administración de estos recae en el Ministerio de Bienes Nacionales y en las Municipalidades, quienes tienen la facultad de fiscalizar y aplicar multas.

El caso del Embalse El Yeso no es un acto aislado. Por ejemplo:

  • Jeeperos en las dunas: Vehículos motorizados en las dunas de lugares como Ritoque compacta la arena y destruye un ecosistema extremadamente frágil, afectando la flora y fauna local.
  • Vandalismo en sitios arqueológicos: Rayados y daños en formaciones rocosas y sitios de arte rupestre demuestran una falta de respeto por nuestro patrimonio natural y cultural.
  • Contaminación por basura: La irresponsabilidad de algunos visitantes ha convertido ríos, lagos y playas en vertederos.
  • Incendios forestales: Fogatas no autorizadas y colillas de cigarrillos han provocado incendios devastadores en parques y reservas nacionales.
  • Cierre del acceso a riberas de mar, ríos y lagos.

Estos casos demuestran la urgente necesidad de una mayor educación ambiental, donde los medios de comunicación están ausentes y una fiscalización más estricta para garantizar que estos bienes, que son de todos los chilenos, sean usados de manera responsable y sostenible para las futuras generaciones.

El derecho a disfrutar de estos lugares viene con la obligación de protegerlos.

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