domingo, 21 de septiembre de 2025

Chile y el sobregiro por plásticos: una alarma ambiental que ya vivimos

Revisaba mis redes sociales cuando de pronto apareció una lámina de Greenpeace: “Chile sobrepasó su cuota de plástico para 2025 y desde hoy todo plástico extra contamina el medio ambiente”. El dato es tan claro como brutal: en nuestro país generamos 74 kilos de plástico por persona al año, es decir, más de 1,4 millones de toneladas anuales. De ellas, casi 470 mil toneladas son mal gestionadas o simplemente terminan directo en el mar.

El concepto que ahora se acuña es sobregiro de plástico, similar al ya conocido sobregiro ecológico, fecha en que los países consumen más recursos naturales de los que la Tierra puede regenerar en un año. En ambos casos, Chile llega muy temprano al límite.

¿Pero qué tan real o cercano es este “sobregiro plástico”? Hagamos un ejercicio sencillo: ¿qué ves cuando sales de tu casa?, ¿y al regresar? En mi caso, siempre hay un trozo de bolsa plástica arrastrada por el viento, algún envase tirado en la calle, botellas que deja el camión recolector o restos que flotan en un canal cercano. Y al entrar a casa, más de lo mismo: compras el pan en bolsa, la fruta en bolsa, lo que le untas al pan viene en envase plástico. Aunque algunos digan que son reciclables, si no hay una gestión correcta, es simplemente plástico contaminando igual.

El sobregiro de plásticos es una forma poderosa de recordarnos que la crisis no es lejana ni abstracta: ya vivimos en medio de ella. La acumulación visible en calles, ríos y vertederos, junto con la amenaza invisible de los microplásticos en el aire y el agua, es una advertencia directa.

Este sobregiro no es un concepto abstracto: es nuestra vida diaria. Nos rodea en las calles, en los ríos, en los mares y ahora también en nuestros cuerpos en forma de microplásticos. Y aunque muchas veces he escrito sobre este tema, lo más grave es que seguimos sin acuerdos claros y efectivos para reducir la producción de este material.

El sobregiro de plásticos en Chile no es solo un concepto de Greenpeace, sino un espejo de lo que ya ocurre con el sobregiro ecológico: vivimos consumiendo y desechando mucho más de lo que el planeta puede absorber. La contaminación plástica se multiplica en calles, ríos y mares, y los microplásticos en Chile ya forman parte de nuestro aire, agua y alimentos. El desafío es claro: reducir la producción de plásticos y avanzar hacia acuerdos reales que eviten que esta crisis ambiental se normalice en nuestra vida cotidiana.

Infografía en basea a datos de Greenpeace 

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