Ya inscritas las candidaturas presidenciales y al parlamento, le pedí a Grok, creado por xAI, que revisara las propuestas ambientales de los ocho candidatos a “La Moneda”. Antes de la primaria oficialista hice un ensayo similar: Propuestas Ambientales de los Candidatos Presidenciales de Chile, 2025. Y ahora lo actualizo con los programas de primera vuelta, en el espíritu de Renverde, mi blog dedicado a la defensa de ecosistemas como los humedales chilenos frente a la crisis climática.
La campaña presidencial ya tiene ocho nombres confirmados: Jeannette Jara, Evelyn Matthei, José Antonio Kast, Johannes Kaiser, Franco Parisi, Marco Enríquez-Ominami, Harold Mayne-Nicholls y Eduardo Artés. Aunque las encuestas se concentran en seguridad, pensiones y empleo, el medio ambiente cruza la discusión. No como un tema menor, sino como un espejo que revela de qué proyecto de país habla cada candidatura.
Es importante advertir que junto a los programas oficiales circula gran cantidad de información no oficial sobre los candidatos. No oficial no es sinónimo de falso, pero sí implica riesgos: abundan rumores, interpretaciones parciales y noticias falsas. Por eso, esta revisión se concentra en los documentos programáticos disponibles en el Servel, contrastados cuando fue posible con declaraciones públicas verificables.
Metas y continuidad institucional
De un lado están quienes ponen números y metas claras. Evelyn Matthei propone reducir a la mitad las emisiones de aquí al 2035 y alcanzar la carbono neutralidad en 2050, además de planes comunales de adaptación, fortalecimiento de la CONAF y 10 embalses estratégicos con una inversión de 1.200 millones de dólares en infraestructura verde urbana. Jeannette Jara habla de transición justa, con foco en participación ciudadana y defensa de los ecosistemas, añadiendo regulaciones más estrictas en minería (prohibición de relaves en glaciares) y salmonicultura (certificación ecológica), un plan de reforestación de 1 millón de árboles nativos para 2030 y un fondo de adaptación climática de 500 millones de dólares anuales. Son discursos técnicos, anclados en continuidad institucional y en un rol más activo del Estado.
Enfoques ideológicos: del rechazo al progresismo
Mientras Matthei y Jara apuestan por instituciones fuertes, otros candidatos eligen confrontar el tema desde la ideología. Johannes Kaiser, por ejemplo, dedica un capítulo entero de su programa a fustigar el “ecologismo” como un dogma izquierdista, acusándolo de ser una amenaza al cristianismo y parte de un “Nuevo Orden Mundial” (Servel, 2025), proponiendo eliminar subsidios a energías “verdes” y apoyar agricultura tradicional sin regulaciones estrictas. En contraste, Eduardo Artés, con su visión marxista, prioriza la lucha contra el extractivismo y la protección de ecosistemas como patrimonio común, proponiendo nacionalizar industrias extractivas (minería, pesca, forestal) para frenar la explotación en zonas de sacrificio como Quintero-Puchuncaví, restaurar humedales como los de Valparaíso y el Santuario Carlos Anwandter, liderar una reforestación masiva con especies nativas como el arrayán y el peumo (meta de 500.000 hectáreas para 2030) y una educación ambiental obligatoria (Servel, 2025). Marco Enríquez-Ominami combina propuestas técnicas con un discurso progresista, estableciendo una moratoria en ecosistemas frágiles (glaciares, humedales, salares) hasta una Zonificación Ecológica Participativa, un impuesto al agua intensiva para financiar restauración de cuencas, 50% de cobertura de Áreas Marinas Protegidas para 2030, y 100% de energías renovables para 2040, con énfasis en electromovilidad y protección de humedales costeros (Servel, 2025). Además, resulta llamativo que Kaiser invoque a Cristo para criticar el “ecologismo”, cuando el magisterio de la Iglesia —de Juan Pablo II a Francisco— ha hecho del cuidado de la creación un deber cristiano: “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara” (Génesis 2,15). Si para Kaiser el verde es un caballo de Troya ideológico, para los papas recientes es la encarnación de un mandato evangélico.
El oportunismo disfrazado de moderación
José Antonio Kast aparece como un lobo vestido de oveja. Evita el tono ideológico de Kaiser y se muestra moderado, pero su énfasis está en simplificar permisos y facilitar la inversión, relegando lo ambiental a un segundo plano, con nuevos incentivos fiscales para energías renovables privadas pero sin metas ambientales claras. Habla de compatibilidad entre desarrollo y medio ambiente, pero la balanza se inclina hacia el crecimiento económico. Su estrategia no es pragmatismo, sino oportunismo político: callar lo que incomoda y decir lo justo para no espantar al centro.
El tecnológico
El programa ambiental de Franco Parisi combina una mirada tecnológica y futurista, con fuerte apuesta en energías renovables, innovación y economía verde, pero a ratos se presenta de manera poco aterrizada. Propone metas ambiciosas como la neutralidad de carbono y el impulso al hidrógeno verde, añadiendo un plan de inteligencia artificial para monitoreo ambiental en tiempo real y una meta de 30% de vehículos eléctricos en flotas públicas para 2035, pero con escasa bajada institucional. Tiene un tono más de “visión de futuro” que de medidas concretas, aunque conecta con la idea de modernizar Chile y hacerlo competitivo en un mundo descarbonizado.
La visión integral
El enfoque de Harold Mayne-Nicholls es integral y realista, buscando articular medio ambiente con vivienda, agua, energía y transporte. Destaca la erradicación de campamentos con barrios sustentables, protección estricta de glaciares, fortalecimiento de la fiscalización ambiental y un plan hídrico que combina desalinizadoras, embalses y gestión de cuencas, añadiendo un fondo de 300 millones de dólares para reforestación post-incendios y un plan de evacuación climática para zonas de riesgo. Su visión es más ética y social, anclada en soluciones concretas para la crisis hídrica, energética y urbana, aunque sin mucho detalle en financiamiento.
Tabla con Propuestas
Comparación de propuestas ambientales
| Candidato | Propuesta clave | Enfoque | Nivel de detalle |
|---|---|---|---|
| Evelyn Matthei | Reducir emisiones a la mitad al 2035, carbono neutralidad 2050, 10 embalses, infraestructura verde urbana (1.200M USD) | Técnico/institucional | Alto |
| Jeannette Jara | Transición justa, regulaciones en minería y salmonicultura, 1M árboles nativos para 2030, fondo de adaptación (500M USD/año) | Técnico/social | Alto |
| José Antonio Kast | Compatibilidad desarrollo-medio ambiente, incentivos fiscales para renovables, simplificación de permisos | Oportunista/económico | Medio |
| Johannes Kaiser | Crítica al “ecologismo” como dogma, fusión de Ministerios, eliminar subsidios a energías “verdes” | Ideológico/anti-ambiental | Medio |
| Franco Parisi | Neutralidad de carbono, hidrógeno verde, IA para monitoreo, 30% vehículos eléctricos para 2035 | Tecnológico/futurista | Alto |
| Harold Mayne-Nicholls | Barrios sustentables, protección de glaciares, plan hídrico, 300M USD para reforestación post-incendios | Integral/ético | Alto |
| Eduardo Artés | Nacionalización de industrias extractivas, restauración de humedales, 500.000 ha reforestadas para 2030, educación ambiental | Estructural/ideológico | Alto |
| Marco Enríquez-Ominami | Moratoria en ecosistemas frágiles, impuesto al agua intensiva, 50% Áreas Marinas Protegidas para 2030, 100% renovables para 2040, electromovilidad | Técnico/progresista | Alto |
Datos basados en los programas oficiales del Servel (23 de septiembre de 2025).
Disponibles en: Candidaturas y programas
A poco menos de dos meses de las elecciones presidenciales, el contraste en temas ambientales es nítido: el “voto verde” de 2025 se juega entre quienes ofrecen propuestas concretas y quienes, en distintos grados, prefieren eludir la urgencia climática o transformarla en un campo de batalla ideológico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario