Lo de ayer es un buen ejemplo de lo que ocurre a menudo cuando llegan las lluvias: árboles que se desploman y generan emergencias. Lo particular de este episodio es que las rachas de viento apenas superaron los 60 km/h. No fue un huracán, sino un viento fuerte pero habitual. Y aun así bastó para dejar la ciudad llena de árboles caídos.
La pregunta surge inevitable: ¿será que en la Región Metropolitana caen más
árboles que en el resto de Chile?
De la observación a la hipótesis
El método científico explicado fácil
- Observar: vemos
árboles caídos en la RM.
- Preguntar: ¿pasa
más aquí que en otras partes del país?
- Hipotetizar:
afirmamos que sí, que caen más.
- Probar: un
estudio científico compararía registros de caídas, inventarios de árboles
y datos climáticos.
- Analizar: con esos
números se podría calcular si la diferencia es real o solo percepción.
- Concluir: se
confirma o se descarta la hipótesis.
En este blog no haremos el estudio, pero el ejercicio mental sirve para mostrar
cómo funciona la ciencia: transformar intuiciones en preguntas que se pueden
medir.
¿Y qué pasa en otras ciudades?
Aunque las imágenes más visibles vinieron desde Santiago —con árboles
desplomados en Ñuñoa, Providencia y otras comunas— el fenómeno no fue exclusivo
de la capital.
Durante el mismo temporal se reportaron árboles caídos en Concepción,
donde un álamo centenario dañó un vehículo municipal; en Valdivia y
otras localidades de Los Lagos, donde ramas bloquearon rutas y calles; en Temuco
y Padre de las Casas, con árboles que incluso cayeron sobre viviendas; y
también en Talca, Rancagua y Puerto Montt, donde bomberos
y municipios tuvieron que trabajar para despejar el tránsito.
Esto muestra que estamos ante un evento meteorológico de alcance
nacional, cuyo impacto sobre el arbolado urbano depende de factores
locales:
- La cantidad
de árboles urbanos: las ciudades grandes concentran más ejemplares.
- Las especies
plantadas: algunas, como los plátanos orientales en Santiago, son más
propensas a caídas.
- El mantenimiento
municipal: la poda y el cuidado no son iguales en todas las comunas.
- La exposición
mediática: lo que ocurre en Santiago se difunde más, aunque en
regiones los efectos también fueron importantes.
Vulnerabilidad del árbol urbano
Aquí llegamos al punto clave: lo de ayer no fue un fenómeno extraordinario,
sino la muestra de la vulnerabilidad del arbolado urbano en Chile.
No se trata solo de la
fuerza de la naturaleza. Se trata de árboles envejecidos, especies mal
elegidas, raíces confinadas en veredas y suelos compactados, podas inadecuadas
y cuidados insuficientes. En ese contexto, incluso un viento de 60 km/h es
capaz de derribar árboles y poner en riesgo a personas y bienes.
La próxima vez que veamos un árbol caído en la calle, podemos quedarnos con
la anécdota o podemos ir más allá: preguntarnos, formular hipótesis, buscar
explicaciones. Eso es hacer ciencia a escala cotidiana.
¿Caen más árboles en la Región Metropolitana que en otras regiones? Tal vez
sí, tal vez no. Lo que está claro es que el arbolado urbano chileno necesita
más atención y cuidado, porque su fragilidad ya no es solo un problema verde:
es un riesgo para la seguridad y la vida urbana.
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