domingo, 5 de octubre de 2025

Polémica urbana: se talan árboles consolidados y se reemplazan por varillas inútiles

En las últimas semanas, la polémica en Providencia sobre la tala de plátanos orientales en la avenida Ricardo Lyon ha vuelto a encender el debate sobre la gestión del arbolado urbano. Mientras muchos vecinos muestran preocupación por la pérdida de estos emblemáticos árboles, la municipalidad actúa de manera discreta y aparentemente sin mayores repercusiones, cortando o podando ejemplares que considera problemáticos.

Un dato que puede ser casi anecdótico: buena parte de los árboles señalados como plátanos orientales no lo son realmente: se trata de plátanos acerifolia o plátanos hispánicos. Esta confusión evidencia la importancia de información precisa y transparente sobre las especies antes de cualquier intervención, aunque parece que al final del día a una parte de la población y buena parte de los municipios lo que les molesta es el árbol en sí, sea plátano oriental, acerifolia o lo que sea que tenga tronco, ramas y hojas y en el particular caso del plátano spp., lo hayan culpable de las alergias, siendo que es solo un componente en esa ecuación, es fácil culpar al árbol mas no al resto de los alérgenos presentes en la ciudad, polen del prado, por ejemplo y no veo a nadie arrancando el pasto. Además que al ser caducifolio en verano con sus hojas ayuda a combatir el calor y en invierno al desprenderse de ellas deja pasar los rayos de sol entibiando las urbes, a claro dirán pero nadie recoge las hojas… hagan compost y fin del problema, mas no de la pereza.

Pero más allá de la especie, preocupa un patrón recurrente: malas prácticas de manejo del arbolado urbano. La tala y poda indiscriminadas, amparadas en estudios dudosos o juicios superficiales sobre el estado de los árboles, se repiten en muchas ciudades. Se habla de riesgo, de daño interno o de peligro para la ciudadanía, pero al observar la situación de cerca, muchas veces estos riesgos son exagerados o inexistentes.

Según manuales técnicos sobre manejo de árboles urbanos, como el Manual Técnico para la Poda, Derribo y Trasplante de Árboles y Arbustos de la Ciudad de México, muchas intervenciones observadas en las ciudades no siguen criterios adecuados: podas agresivas, desmochados innecesarios y tala basada en juicios superficiales pueden debilitar los árboles y generar riesgos que no siempre existen. Esto refuerza la necesidad de diagnósticos precisos, intervenciones técnicas y transparencia en la gestión del arbolado urbano.

Otro aspecto crítico es el reemplazo de los árboles talados. No basta con plantar un ejemplar joven en el lugar donde se cortó uno adulto. Cuando se tala un plátano, un encino u otro árbol consolidado de 40 o 50 años, lo que se pierde no es solo “un ejemplar”, sino décadas de crecimiento acumulado, sombra, frescura, captura de carbono y hábitat. Plantar una varilla de uno o dos años en su lugar no compensa nada: pasan 20, 30 o más años antes de que esa plántula brinde algo parecido a lo que se perdió. Es como demoler una casa y reemplazarla con una carpa de camping esperando que “algún día” vuelva a ser una casa.

El debate tampoco debería plantearse como una dicotomía entre nativos y exóticos. La verdadera discusión está en elegir las especies que mejor se adapten a las condiciones urbanas: suelo, agua, espacio, clima y funciones que cumplen en la ciudad. Si una especie nativa responde bien, perfecto; si una exótica cumple mejor, también. Lo importante es el criterio técnico, no el fundamentalismo.

Estas prácticas tienen consecuencias claras: pérdida de patrimonio verde, disminución de biodiversidad urbana, reducción de sombra y aumento de temperaturas locales, además de un impacto estético y ambiental que afecta la calidad de vida. A su vez, generan una desconexión entre ciudadanía y gestión municipal, debilitando la confianza y participación de los vecinos en decisiones sobre su entorno.

Un enfoque responsable debería incluir:

·         Diagnósticos técnicos claros y accesibles antes de cualquier tala.

·         Participación ciudadana en decisiones sobre árboles emblemáticos.

·         Poda conservativa y mantenimiento preventivo para minimizar la necesidad de cortes drásticos.

·         Reemplazo inmediato de árboles retirados con especies adecuadas y en tamaños que compensen, en la medida de lo posible, lo que se pierde.

La polémica sobre los plátanos orientales es más que un debate sobre una especie específica: es un reflejo de la necesidad de transparencia, criterio técnico y participación en la gestión urbana del arbolado. Defender nuestro patrimonio verde no es solo un acto sentimental; es proteger la salud, el bienestar y la calidad de vida de quienes habitamos las ciudades.

Fuentes consultadas

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