La sabiduría popular dice que los bebés o guaguas como decimos en Chile, llegaban al mundo traídos por cigüeñas. Aves de vuelo pausado, siempre cerca de humedales y cursos de agua, se convirtieron en candidatas perfectas para cumplir con esa tarea y que tendría sustento en que son aves monógamas y abnegados padres, es decir, cumplen con el perfil ideal para ser buenos padres.
Pero hay un punto relevante: los humedales están siendo degradados, sabemos por acción netamente humana, y con ello las cigüeñas se van quedando sin hogar. La población de estas aves ha ido disminuyendo, al mismo tiempo que aumentan las cunas vacías. ¿Casualidad... o una verdad que la ciencia se niega a aceptar? Otro dato: en la Edad Media se pensaba que las almas de los bebés por nacer estaban en los humedales, que ya sabemos son hábitat de estas aves. Las cigüeñas, entonces, serían algo más que simples aves: serían guardianas invisibles del ciclo de la vida.
También en un contexto histórico, en la mitología griega, "la diosa Hera convirtió a Gerana, que mantenía un romance con Zeus, en una grulla. Como no quería separarse de su hijo recién nacido, lo envolvió en una manta y se lo llevó sujetando la tela con su pico". El paso del tiempo hizo que se confundieran grullas, cigüeñas y otras aves de humedal, fijando así la idea de que estas aves transportan a los recién nacidos.
La literatura por su parte contribuye al mito quizá mediante el cuento Las cigüeñas de Hans Christian Andersen: según el cuento, "hay un estanque en el que yacen todos los niños chiquitines, hasta que las cigüeñas van a buscarlos para llevarlos a los padres".
¿Y la baja en la natalidad de Chile, y en general en el mundo? De esta podríamos culpar a la falta de políticas públicas, al sistema económico o al miedo al futuro, y nunca se piensa que la verdadera crisis esté en los cielos, donde cada vez hay menos mensajeras blancas listas para entregar nuevos habitantes al mundo. Y si queremos que regresen, quizás haya que empezar por devolverles los humedales y riachuelos que alguna vez les pertenecieron.
La baja en la natalidad tiene muchas explicaciones. Algunas están en los libros de sociología y otras en las conversaciones de sobremesa. Puede que todo esto no sea más que un cuento de abuelas... y que en los humedales hayan cigüeñas esperando que le devolvamos su hogar, para volver a llenar los cielos... y las cunas.
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